INIA analiza el riego subterráneo en cultivos de alfalfa en el centro sur de Chile.

Han pasado cinco meses desde que se inauguró en el Campo Experimental Santa Rosa de INIA Quilamapu una estación demostrativa de riego subterráneo en alfalfa, una innovación que podría transformar la gestión del agua en la producción de forraje.

A primera vista, parece un simple campo de alfalfa. Sin embargo, bajo la superficie, una red de tuberías sustenta un innovador ensayo que evalúa el riego por goteo subterráneo, comparándolo con el riego por aspersión.

Este ensayo representa un hito en la zona centro-sur del país, ya que, aunque se ha evaluado el riego subterráneo en alfalfa en el norte, es la primera ocasión que se establece una estación demostrativa de este tipo en un contexto agroclimático diferente, que presenta desafíos específicos que requieren soluciones adaptadas al territorio.

El proyecto, dirigido por el especialista en mejoramiento genético Dr. Luis Inostroza Fuentealba, cuenta con la colaboración de la empresa de riego Netafim. La iniciativa incluye la comparación directa de dos sistemas de riego tecnificado —goteo subterráneo y aspersión— en parcelas de 2,000 m² sembradas con la variedad de alfalfa Kauke.

La siembra se realizó en otoño, y actualmente el cultivo está completamente establecido, lo que permitirá iniciar las mediciones agronómicas y económicas en noviembre, al comenzar la temporada de riego.

Uno de los objetivos del ensayo es evaluar la eficiencia de diversas configuraciones del sistema subterráneo. Se instalaron líneas de goteros con separaciones de 60 y 120 centímetros. “Si los resultados son favorables con 120 cm, significaría una reducción significativa en el costo de instalación, ya que se utilizaría la mitad del material”, explica el investigador de INIA, Dr. Luis Inostroza.

En paralelo, en Cauquenes, la investigadora y transferencista Viviana Barahona lleva a cabo un ensayo similar bajo condiciones aún más desafiantes. A pesar de un riego deficitario en verano, las alfalfas han sobrevivido y actualmente crecen de forma satisfactoria. “Tenía ciertas reservas sobre la inclusión de bovinos en la alfalfa”, comenta la profesional, “pero ha demostrado ser un modelo de resistencia y recuperación”.

Este estudio se realiza junto a la ingeniera agrónoma Camila Sáenz Moreno, quien forma parte del equipo que investiga la alfalfa en el Centro Experimental Cauquenes de INIA. Allí también se está evaluando el impacto real del riego subterráneo y su potencial productivo en las exigentes condiciones del secano mediterráneo.

Ambas experiencias representan hitos importantes en la valoración del riego subterráneo en alfalfa, una tecnología diseñada para enfrentar la creciente escasez de agua, optimizando cada gota disponible.

Adicionalmente, el Campo Experimental Santa Rosa ha recibido la visita de estudiantes de agronomía de la Universidad de Concepción, quienes exploraron el terreno para conocer esta pionera experiencia. “Este tipo de actividades no solo muestran la tecnología en acción, sino que también forman a las futuras generaciones de profesionales del sector agrícola”, afirmó un especialista de INIA.

Objetivo del ensayo

El siguiente desafío es medir. El Dr. Luis Inostroza, ingeniero agrónomo y experto en mejoramiento genético, destaca que hay información aún no validada en Chile que sugiere que “es posible reducir entre un 20% y un 50% el uso de agua en el cultivo de alfalfa, con una eficiencia cercana al 100%”.

Se estima que el riego subterráneo podría aumentar la eficiencia del uso del agua en un 30% en comparación con el riego por aspersión y un 60% frente al método tendido. Sin embargo, aclara el experto, “estos datos aún necesitan ser medidos en alfalfa y forman parte de este ensayo en progreso”.

El Dr. Hamil Uribe, experto en riego, ha sido fundamental en la implementación del sistema para alfalfa. “Gracias a su experiencia, hemos evitado errores y optimizado la instalación”, comenta Inostroza.

La estación de 2,000 m² enfocada en el riego subterráneo en alfalfa se propone medir el impacto agronómico y económico de esta tecnología a escala comercial, generando recomendaciones técnicas para los agricultores de la zona centro-sur.

Además, se están evaluando la producción de forraje y los atributos de cada sistema de riego: uniformidad, eficiencia en el uso del agua y costo de operación, entre otros aspectos.

Otro de los grandes retos del ensayo de validación es la evaluación económica de la implementación y operación del riego subterráneo en alfalfa. El especialista enfatiza la necesidad de determinar los costos de instalación, operación y mantenimiento. “Queremos proporcionar información concreta a los agricultores que les permita tomar decisiones informadas sobre la rentabilidad a largo plazo de esta tecnología”.

Asimismo, este tipo de ensayos busca abordar preguntas clave sobre la durabilidad del sistema, el número de ciclos de cultivo posibles, costos de implementación y mantenimiento, así como su impacto ambiental.

Cómo funciona el riego subterráneo

El sistema de riego por goteo subterráneo consiste en la instalación de tuberías a una profundidad de 30 a 40 cm, con una separación lateral que varía entre 60 y 120 cm, dependiendo del tipo de suelo.

A través de un sistema presurizado, los emisores (goteros) proporcionan un caudal de 2 litros por hectárea, garantizando una humedad óptima en la zona de crecimiento radical y favoreciendo el desarrollo saludable del cultivo.

Este sistema también permite la implementación de fertirrigación, mejorando la eficiencia en el uso de nutrientes y optimizando la producción de alfalfa con un menor consumo de agua.

Si los resultados son favorables, esta tecnología podría revolucionar la producción de forraje en un contexto de cambio climático, permitiendo un aprovechamiento más eficiente del agua y una mayor resiliencia ante la sequía.

Kauke es una nueva variedad de alfalfa adaptada a las condiciones del secano mediterráneo, logrando un 30% más de productividad y un 40% más de persistencia en comparación con variedades convencionales.

Kauke ha sido diseñada específicamente para afrontar los desafíos del secano interior en las regiones de Maule, Ñuble y La Araucanía, donde la temporada estival varía entre 3 y 6 meses.

Durante la temporada 2024/25, más de 20 estudiantes de la Universidad de Concepción e INACAP se involucraron activamente en la creación de esta estación demostrativa de riego subterráneo en alfalfa, participando en cada fase del proceso, desde el diseño hasta la instalación completa del sistema.

Los estudiantes realizaron su práctica profesional durante períodos de 1 a 2 meses. “Colaborar con estudiantes es una forma de transferir conocimiento y asegurar que adquieran experiencia enriquecedora y una visión positiva de INIA”, afirmó el Dr. Inostroza. Además, se les anima a volver y desarrollar sus tesis con nosotros, consolidando la colaboración entre la academia y la investigación aplicada, y reforzando el papel de INIA como un actor clave en la formación de profesionales y en la generación de soluciones tecnológicas para enfrentar los retos del sector agroalimentario.

Es importante mencionar que INIA cuenta con un manual para la producción de alfalfas de secano que busca ayudar a productores y técnicos en el cultivo eficiente de alfalfa en condiciones de secano. Esta guía práctica, compuesta por cinco capítulos, reúne los principales resultados de una investigación aplicada y ofrece recomendaciones claras sobre el manejo, establecimiento y valor agronómico de la variedad Kauke.

Con Información de osornoenlared.cl

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