
El Gobierno, en su afán por sacar adelante el proyecto FES, ha vuelto a ponerle suma urgencia para que se discuta en la Cámara de Diputados, luego de haber presentado algunas indicaciones.
Lamentablemente, las indicaciones que se estaban esperando pacientemente en el sistema de educación superior no abordan para nada las preocupaciones que rectores y rectoras hemos expuesto en varias oportunidades ante las comisiones de educación y hacienda. Se sigue insistiendo en un sistema que, como hemos señalado, afecta la autonomía universitaria, precariza su situación económica y obliga a los estudiantes a pagar durante 20 años un total que puede llegar a ser 3,5 veces el costo de su carrera.
Las nuevas indicaciones intentan flexibilizar el financiamiento con el FES al 50%, 75% y 100% del arancel regulado, pero solo permiten cobrar la diferencia hasta ese arancel, que es menor al arancel real, lo que coloca a las universidades en una posición aún más complicada que antes, ya que se les transfiere el cobro.
Si bien hay un tope para el cobro del valor financiado por el FES a los estudiantes, este se aplica solamente si han pagado el 90% del plazo (18 años) y el monto pagado ha superado 3,5 veces el valor de la carrera. Esto significa que se pretende seguir cobrando más de lo que está financiado, dejando claro que el estudiante podría terminar pagando hasta 3,5 veces el valor de su carrera, algo realmente inaceptable, que supera las condiciones del actual CAE.
Finalmente, se establece un límite de 80.000 cupos para el FES, distribuyéndolos en 56.000 para quienes pidan el 100%, 8.000 para el 75% y 16.000 para el 50%. Esto se argumenta como una forma de cubrir las necesidades de financiamiento, lo que puede ser cierto por ahora, pero no sabemos cómo se desarrollará en el futuro, lo que genera una incertidumbre que no estaba en el proyecto original.
Como podemos ver con las indicaciones, nos quedamos peor que antes.
Santiago González Larraín
Rector Universidad Central
Con Información de portalmetropolitano.cl





