Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)
La violencia intrafamiliar (VIF), particularmente la física, recibe mucha atención tanto del público como de los medios de comunicación, dado que las mujeres son las principales víctimas en casos extremos.
No obstante, también hay un número considerable de agresiones perpetradas por mujeres hacia hombres que suelen permanecer en el ámbito privado, pero que a menudo son más violentas de lo que se piensa. Este fenómeno, que está casi ausente en las campañas contra la violencia intrafamiliar, debe abrirse paso en el debate público y gubernamental.
Esto se evidencia en el creciente número de denuncias que recibe la Dirección de Protección Policial de la Familia (DIPROFAM), un organismo especializado que tiene como misión prevenir y abordar la violencia intrafamiliar en todas sus formas, incluyendo la asistencia a víctimas de violencia de género y la protección de menores vulnerados en sus derechos.
De acuerdo con las Estadísticas de Seguridad y Justicia, hasta el año 2024 se registraron un total de 92.993 denuncias por VIF. Dentro de esas cifras, se contabilizaron “24.629 personas detenidas por casos graves”, de las cuales el 74,5% fueron hombres (18.349) y el 25,5% mujeres (6.280).
En la última década, las denuncias de hombres contra sus parejas agresoras se han más que triplicado. Sin embargo, los especialistas sugieren que estas cifras podrían ser incluso más altas, dado que muchos hombres no se atreven a denunciar por temor al qué dirán o por vergüenza de parecer menos masculinos ante los demás.
A las siguientes formas de abuso: (a) privaciones económicas, cuando los hombres están desempleados y sus parejas son quienes sostienen la economía, (b) a la negación de relaciones sexuales como forma de castigo, (c) a las descalificaciones e insultos constantes, se suman agresiones físicas como cachetadas, golpes, lanzamiento de objetos contundentes y ataques con armas blancas.
Aunque el número de denuncias por maltrato hacia hombres es menor en comparación con las agresiones contra mujeres, tanto en cantidad como en gravedad, esto no significa que deban ser desestimadas o consideradas menos importantes.
Se ha observado que, a pesar de la gravedad del maltrato, muchos hombres evitan acudir a las comisarías debido al prolongado proceso que implica presentarse como víctimas de violencia intrafamiliar. Además, la presión social suele ser un factor determinante; el miedo al “qué dirán” de amigos y familiares pesa más que la experiencia de violencia sufrida.
Adicionalmente, se repite en hombres la misma dinámica observada en muchas mujeres maltratadas: (a) la creencia de que la violencia no se repetirá, (b) el deseo de mantener unida a la familia, (c) sentimientos de culpa y la idea de que son responsables de la agresión, o simplemente, (d) la falta de alternativas para abandonar la situación.
Es importante señalar que la violencia hacia los hombres no es exclusiva de ninguna clase social. Sin embargo, en general, es más complicado que los hombres de clases medias o altas realicen denuncias, en comparación con aquellos de clases socioeconómicas más bajas. En estos casos, la violencia se maneja de forma más privada, lo que dificulta conocer la cantidad real de incidentes.
Además, son escasos los varones que solicitan medidas de protección, ya que la idea de limitar el contacto de la mujer con el hogar podría exponer el conflicto y, por lo general, las agresiones no implican un riesgo de vida inmediato, al menos hasta el momento.
El artículo Hombres maltratados por mujeres y el considerable aumento de las denuncias fue publicado en Osorno en la Red.
Con Información de osornoenlared.cl





