Expertas del CIAE advierten sobre la exclusión en salas cuna y hacen un llamado a asegurar acceso universal.

Expertas del CIAE advierten sobre exclusión en sala cuna y llaman a garantizar acceso universal

Solo 1 de cada 7 cabros chicos menores de dos años va a sala cuna en Chile, según la Encuesta Casen 2022. Investigadoras del CIAE de la U. de Chile argumentan que este nivel educativo debería reconocerse como un derecho universal de los niños, y no solo como un beneficio laboral para los papás que están en trabajos formales.

En Chile, la asistencia a sala cuna sigue siendo una deuda pendiente en el acceso a la educación parvularia temprana. De acuerdo a la Encuesta Casen 2022, apenas uno de cada siete niños menores de dos años accede a este nivel educativo, y esta brecha afecta especialmente a las familias de menos recursos.

Un análisis del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, hecho por las investigadoras Marcela Pardo y María José Opazo, advierte que el modelo actual deja fuera a los niños cuyos papás no están trabajando en la formalidad. Las autoras proponen un cambio radical: entender la sala cuna como un derecho universal de la infancia y no solo como un beneficio para las mamás que trabajan.

Desde 1917, el derecho a sala cuna solo aplica para empresas con 20 o más trabajadoras. Este criterio, vigente en el artículo 203 del Código del Trabajo, deja fuera a más de 2,5 millones de mamás y papás que están en la informalidad, desempleados o inactivos. Esta población es la más afectada por la inestabilidad económica y los mayores riesgos de pobreza.

“El acceso a la sala cuna no puede depender de la situación laboral de los papás, porque la educación desde el nacimiento es un derecho inalienable”, señala Marcela Pardo, recordando la Convención sobre los Derechos del Niño, que Chile ratificó en 1990.

La evidencia muestra la urgencia de avanzar hacia la universalización. Solo 13,8 % de los cabros chicos menores de dos años asisten a sala cuna, mientras que entre los menores de un año la cifra baja a apenas 3,9 %. Además, la asistencia cae drásticamente entre las familias que están en pobreza extrema, quienes tienen menos acceso a este nivel educativo.

Las investigadoras destacan que la situación laboral de los papás jugar un rol clave:
27,5 % de los que están empleados trabaja en la informalidad.
8,7 % están sin trabajo.
37,7 % están inactivos laboralmente.

Sin suficientes alternativas públicas y con salas cuna privadas que pueden costar más de $500.000 mensuales, miles de familias quedan sin opciones de cuidado ni educación temprana.

“Diversos estudios internacionales muestran que asistir a sala cuna desde los primeros meses de vida mejora el desarrollo cognitivo, el lenguaje, la socialización y la permanencia escolar, especialmente en contextos vulnerables”, explica María José Opazo. Pardo agrega: “Los cabros de menos ingresos son quienes más se benefician de una educación parvularia temprana”.

Las investigadoras llaman a avanzar hacia una universalización efectiva, fortaleciendo la red pública existente para garantizar que ningún niño quede excluido por la situación laboral de sus papás. “Chile cuenta con una institucionalidad robusta en educación parvularia, capaz de asegurar este derecho desde el nacimiento”, concluyen.

Con Información de portalmetropolitano.cl

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