Iván Palomo G, director del Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca y del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES-CUECH).
El envejecimiento de la población, resultado de una mayor esperanza de vida y la caída en la natalidad, es un fenómeno demográfico que ha llegado para quedarse. En Chile, cerca del 20% de la población ya tiene 60 años o más, y en 25 años se prevé que esta cifra alcance el 30%. Este nuevo panorama demográfico presenta numerosos desafíos para el sistema de salud, la seguridad social y la organización comunitaria.
Hoy en día, se reconoce que tras la jubilación, las personas pueden vivir entre 20 y 30 años más. Para disfrutar de este tiempo con calidad, autonomía y bienestar, es fundamental cuidar varios aspectos de la salud. Una de las herramientas más efectivas y accesibles para promover un envejecimiento saludable es la actividad física regular. Esta práctica tiene un impacto positivo en la salud física, mental y social.
Existen pruebas científicas sólidas que respaldan los beneficios de la actividad física regular:
1. Disminución del riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Esto se debe a que: (i) reduce la presión arterial, (ii) mejora el perfil lipídico, (iii) aumenta la sensibilidad a la insulina y (iv) disminuye la inflamación crónica de bajo grado.
2. Reducción del riesgo de sarcopenia, osteoporosis, caídas y fracturas. En el ámbito musculoesquelético, el ejercicio contribuye a preservar la masa y fuerza muscular, protege la densidad ósea y mejora el equilibrio y la coordinación.
3. Alivio de síntomas de depresión y ansiedad, mejora de la calidad del sueño y aumento del bienestar subjetivo; además, favorece la memoria, atención y reduce el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. La actividad física es un potente protector de la salud mental y estimula la plasticidad neuronal a nivel cognitivo.
4. Promoción de la interacción social, pertenencia comunitaria y creación de redes de apoyo. En el caso de las personas mayores, donde la soledad y el aislamiento pueden ser perjudiciales, la actividad física, especialmente en grupo (como caminatas, clases de gimnasia, baile o deportes adaptados), actúa como una medicina preventiva contra el aislamiento social.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, combinados con ejercicios de fuerza y equilibrio. Sin embargo, en Chile, menos del 30% de las personas mayores cumple con estas recomendaciones. En este aspecto, las responsabilidades son compartidas:
a) Decisión personal
La actividad física es más que un medio para prevenir enfermedades; es un camino para vivir más y mejor. Cada caminata, rutina de estiramientos, baile o paseo en bicicleta constituye una inversión. La vejez no se define únicamente por los años vividos, sino por la capacidad de mantenerse activo, autónomo y con un propósito vital.
Cada persona experimenta el envejecimiento; aunque no se puede detener el tiempo, sí se puede decidir cómo se vive cada año. La actividad física es una herramienta poderosa, accesible y práctica que permite transformar la longevidad en una experiencia positiva.
b) Políticas públicas
Los responsables de la elaboración de políticas públicas deben abordar las razones detrás del bajo porcentaje de personas mayores que realiza actividad física, que incluyen: (i) Falta de espacios públicos adecuados, (ii) Inseguridad en los barrios, (iii) Ausencia de programas comunitarios, y (iv) Prejuicios culturales que consideran la actividad física como una cuestión exclusiva de los jóvenes. Invertir en la promoción de la actividad física no es un gasto, sino una política de salud pública rentable. Cada peso invertido en programas de ejercicio comunitario se traduce en una reducción de hospitalizaciones, menor consumo de medicamentos y en años de vida con calidad y autonomía. Crear ciudades más caminables, accesibles, con parques adecuados, programas intergeneracionales y políticas que integren la actividad física en la rutina diaria de las personas mayores son urgencias que debemos abordar como Región y en cada una de nuestras comunas.
Con Información de www.diarioelcentro.cl






