Las elecciones presidenciales son cruciales para los procesos de Estado. Esta vez, aún más, ya que se presentan dos programas que pueden trazar el futuro del país durante el próximo quinquenio.
Por esta razón, El Centro ha entrevistado al destacado académico y figura pública Jorge Navarrete Bustamante, presidente de la Fundación Chile Descentralizado… Desarrollado, Capítulo del Maule.
¿Qué opinión le merece el proceso de descentralización en los últimos años?
RESP.– Ha habido avances desde la marcha ciudadana que realizamos en el Maule, en la que líderes regionales exigimos, a mediados de la década pasada, leyes concretas de descentralización fiscal, administrativa y política.
Durante esa histórica marcha en Talca, defendimos la idea de que las regiones no podían seguir soportando tanto centralismo, lo que nos llevó a enfocarnos en la elección del Gobernador Regional. Viajamos a Valparaíso para convencer a los parlamentarios de votar a favor del cambio legal que permitió que las regiones eligieran, mediante sufragio popular, a su máxima autoridad.
El Diario El Centro documentó esa jornada histórica. Este medio ha apoyado continuamente estos procesos, al igual que la Junta de Adelanto del Maule, que organizó la creación de la Fundación Chile Descentralizado, desarrollando diversas actividades durante más de una década, como seminarios, marchas y encuentros con autoridades de diferentes sectores.
A pesar de estos avances, la descentralización desde la aprobación de la elección del Gobernador Regional ha sido claramente insuficiente, a pesar de algunos traspasos de atribuciones y escasas facultades fiscales. Se presentó una política pública el año pasado, que desvió más que progresar, ya que no se llevaron a cabo las acciones esenciales comprometidas.

¿Qué medida considera que no ha sido implementada y podría haber representado un avance relevante?
RESP.– Sin duda, la no eliminación del Delegado Regional Presidencial es una iniciativa que se ha omitido, fragmentando los gobiernos regionales. Algunos servicios dependen de este delegado, mientras que otros siguen siendo centralizados. El Gobernador Regional, en su labor, debe lidiar con las limitaciones impuestas por esta figura, que desorienta a la ciudadanía y debilita la autoridad electa democráticamente.
Esta situación es tan evidente que, incluso en textos sagrados se menciona: “No se puede servir a dos señores”.
Con su experiencia como autoridad regional y académico, ¿por qué persiste este inmovilismo que impide dotar de atribuciones a los Gobernadores Regionales?
RESP.– Este problema tiene raíces en el poder. El centralismo se resiste a compartir autoridad con las regiones, alegando que estas “carecen de capacidades”, cuando en realidad el propio centralismo dificulta el desarrollo de habilidades y acceso a recursos. También se teme la corrupción, aunque las peores han surgido en el centro financiero y político del país.
Sin embargo, la verdadera razón detrás de la inacción respecto a la dualidad Delegado Presidencial-Gobernador Regional es que los parlamentarios temen que un Gobernador con atribuciones reales se convierta en un competidor en elecciones parlamentarias. Existe un temor a la competencia.
A pesar de las exigencias de los 16 Gobernadores del país, que piden condiciones mínimas para gobernar, los parlamentarios han “sugerido discretamente” al Ejecutivo que mantenga la figura del Delegado Presidencial, retrasando decisiones importantes para evitar posibles conflictos en otros proyectos de ley.
En su momento, no se eliminó esta figura por su rol en seguridad, pero con la creación del Ministerio de Seguridad y sus subsecretarías, esta figura ya no es necesaria.
Desde la Fundación Chile Descentralizado creemos que esta es la razón por la cual cada región sigue respondiendo a “dos señores”. Salvo excepciones, los parlamentarios temen perder su escaño ante un Gobernador con poder suficiente para ejercer un Buen Gobierno enfocado en el bien común.
De cara a las elecciones presidenciales, ¿cómo percibe la gestión descentralizadora del futuro gobierno?
RESP.– En nuestra Fundación hay una diversidad de ideas y posturas que respeto plenamente, pero nos une la meta de lograr mayor autonomía para el Maule y todas las regiones.
Aún es incierto cómo gobernarían los candidatos, dado el complejo panorama político actual con las cambiantes mentalidades de los electores y la desconfianza institucional. Sin embargo, intentaré responder.
Lo más útil es analizar los programas presidenciales de ambos postulantes.
El programa del señor Kast casi no aborda la descentralización ni la considera un eje de su gestión. Esto resulta incomprensible y lo invito a que su equipo proponga medidas concretas, ya que el centralismo causa un daño significativo a las regiones.
Por el contrario, la señora Jara es clara en su postura a favor de la descentralización, planteando cuatro pilares: convertirla en política de Estado y de desarrollo; eficiencia; mayor seguridad; e inclusión y conexión. Propone incrementar en $100.000 millones el Fondo Común Municipal con aportes de comunas ricas.
Además, busca fortalecer el capital humano regional a través de becas, incentivos y sistemas de capacitación pertinentes. En gestión pública, sugiere plataformas interoperables, fortalecer la SUBDERE y presentar una Ley de Integridad Municipal.
En cuanto a seguridad local, propone duplicar los recursos del Sistema Nacional de Seguridad Municipal y fomentar una Ley de Seguridad Municipal.
Valoro que el programa de la señora Jara tenga una visión comprensiva sobre la descentralización, algo necesario y aún pendiente.
Por último, hago un llamado al equipo del señor Kast para que incluya medidas que beneficien a las regiones y las presente claramente en futuros debates.
Con Información de www.diarioelcentro.cl