Dr. Emilio Moyano Díaz. Profesor Titular de Excelencia Universidad de Talca, Chile.
En los últimos cuatro años, los políticos han llevado a cabo costosos intentos de cambio constitucional y a un sistema de elecciones primarias igualmente caro, que se desarrollará en un mes para elegir al próximo presidente/a en diciembre. Este sistema otorga un generoso monto de dinero por voto, lo que, en un país capitalista y emprendedor, puede verse como una inversión; si se pagara menos, tal vez habría menos candidatos, lo que no solo representaría un ahorro, sino que también podría simplificar la decisión de votar.
Actualmente, hay ocho candidatos/as presidenciales (¿será parte del ‘legado’?), de los cuales tres provienen de la izquierda, otros dos de ‘centro’ y tres de la derecha, en un espectro que va desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha: E. Artés (PC Chileno Acción Proletaria), J. Jara (PC), Enríquez-Ominami (Ind), H. Mc Nicolls (Ind), F. Parisi (P. de la Gente), E. Mathei (UDI), J. Kaisser (P. Nacional Libertario), J. A. Kast (P. Republicano). Según las encuestas actuales, J. Jara pasará a la segunda vuelta, aunque se prevé que pierda contra J.A. Kast o E. Mathei. A pesar de las tensiones internas en la derecha, es difícil que no unan fuerzas para ganarle a la oposición.
Por otro lado, existen 5 millones de votantes que no están inclinados a participar, pero que deberán hacerlo. Es muy posible que más de la mitad de ellos se decanten por la derecha en ambas votaciones. Sin embargo, el dilema es complicado: es similar a la situación de Boris-Jadue en primarias, y hoy Kast-Jara en la final. Chile destaca como un país democrático que presenta una candidatura presidencial comunista en un contexto global donde solo los regímenes autoritarios se identifican con el comunismo. Actualmente, solo cinco países en el mundo se consideran comunistas: Corea del Norte, China, Cuba, Laos y Vietnam, lo que incluye la falta de elecciones libres y justas, represión de la disidencia y control absoluto sobre diversos aspectos de la sociedad.
La candidata comunista busca distanciarse de su formación inicial y del sistema de creencias que la define. Sabe que necesita proyectar una imagen moderada para atraer a un electorado más amplio. Pero es complicado intentar actuar de manera contraria a su esencia; su asesor más cercano también es un joven dirigente comunista, lo que complica más su intento de adoptar un perfil bajo. Al responder preguntas incómodas, como si considera a Cuba una dictadura, evita respuestas directas, utilizando evasivas que subestiman la inteligencia de los votantes, quienes ven con claridad que Cuba efectivamente es una dictadura.
Para los jóvenes, ser comunista puede no generar temor, tal como ocurre al mostrar antiguos videos de Pinochet, que parecen provocar risas en quienes no vivieron el terror. Es probable que la educación y la falta de conocimiento sobre las severas consecuencias de regímenes opresivos hayan llevado a esta percepción. Un breve resumen: se estima que el comunismo causó más de 100 millones de muertes en el siglo XX, siendo China y la URSS los mayores responsables.
Históricamente, el Partido Comunista de Chile fue muy dependiente de la URSS. En la actualidad, su base de apoyo está compuesta mayoritariamente por adultos mayores que recuerdan con nostalgia un pasado que ya no existe. Puesto que la candidata tiene que lidiar con líderes como Carmona o Jadue, su mensaje puede no ser el más tranquilizador para la población, y se especula que su candidatura podría tener más miras en las elecciones parlamentarias futuras.
Es una pena que el socialismo democrático haya perdido terreno frente al Partido Comunista. Es cierto que hay más en la coalición que solo el PC, pero es diferente tener comunistas en puestos ministeriales a tener uno en la presidencia del país. Como dijo Tohá, el comunismo históricamente ha traído pobreza, represión y muerte a los países donde ha gobernado. Por el otro lado, los extremos también son problemáticos: el fascismo a lo largo de la historia ha dejado millones de muertos. Ambos sistemas han sido responsables de horrendas violaciones de derechos humanos.
Chile se encuentra en un estado de anomia, un fenómeno que hemos discutido previamente. Esta falta de normas se manifiesta en la sociedad, estas transgresiones son visibles tanto en las élites como en los ciudadanos comunes. La Contralora Dorothy Pérez G. ha sido reconocida por su trabajo, que ha logrado reducir las licencias médicas en el país. Durante una reciente reunión de ENADE, fue recibida con aplausos, mientras que los candidatos presidenciales allí presentes no recibieron tal reconocimiento. Su informe ha revelado el descontrol y la falta de cumplimiento de normas en diversas áreas, lo cual genera consecuencias devastadoras para la economía y la sociedad.
Predicciones de la teoría de la anomia. La corrupción ha erosionado la reputación de las instituciones, creando un entorno de inseguridad. La teoría sugiere que en este contexto, la sociedad anómica buscará liderazgos fuertes y firmes que ofrezcan orden y confianza. El auge de los gobiernos de tendencia autocrática se refuerza en este entorno.
Esto se complementa con la reticencia de la izquierda a hacer cumplir la ley o a reconocer la importancia de la seguridad como una necesidad humanitaria básica. La falta de una estructura adecuada de seguridad puede comprometer la salud mental de la población. Por lo tanto, es probable que la sociedad apoye a líderes que se presenten como firmes y decididos, incluso si estos provienen de posiciones extremas. A pesar de la escasez de líderes con estas características, en Chile, algunos representantes de ambos bandos parecen cumplir con estos criterios.
Un aspecto positivo de la actual oferta electoral es que todos los candidatos son adultos, lo que puede traer estabilidad y madurez a la política. Con el surgimiento de nuevas derechas extremas, la candidata E. Mathei ha logrado posicionarse más al centro, lo que podría incrementar su potencial de crecimiento y su evaluación en términos de capacidad de gobierno.
¿Esta elección presidencial marcará un avance con respecto a la anterior? La situación actual es frágil, y no se puede esperar que un nuevo presidente solucione rápidamente las fracturas en el liderazgo y el tejido social. Aún queda un largo camino por delante para sanar las heridas de la polarización política y la corrupción. Chile no se ha desmoronado, pero necesita confianza y una visión auténtica para avanzar. Ojalá que se priorice el bienestar genuino del pueblo por encima de intereses personales.
Para abordar el complejo problema de la anomia, es vital fortalecer normativas y valores como la justicia y la equidad, promover educación cívica que fomente la comprensión de derechos y responsabilidades, y estimular la integración y el diálogo. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad más ética, equitativa y solidaria por el bienestar de todos.
Con Información de www.diarioelcentro.cl






