
Chile ha sido reconocido por séptima vez como el Mejor Destino de Aventura del Mundo en los “Óscar del Turismo”.
“Queridos glaciares, queridas blancuras de mi tierra…” Así comienza uno de los muchos hermosos poemas que el poeta chileno Raúl Zurita dedica a nuestra naturaleza. Es necesario mencionarlo ahora que Chile ha sido galardonado nuevamente como el Mejor Destino de Aventura del Mundo en los “Óscar del Turismo”.
Zurita mencionaba con fortuna y orgullo lo que significa habitar esta tierra, que nos regala una diversidad natural inigualable y paisajes únicos para el turismo.
Es crucial, en este contexto de orgullo, destacar la responsabilidad que tenemos como país frente a los desafíos del desarrollo turístico, sobre todo aquellos que tienen que ver con la innovación y la sostenibilidad.
La Estrategia Nacional de Turismo 2030 establece que Chile debe liderar en experiencias auténticas, memorables y responsables. Si bien la demanda por destinos de naturaleza y aventura va en aumento, la oferta de experiencias realmente innovadoras y sustentables, que beneficien a las comunidades y cuiden nuestro entorno, sigue siendo escasa. La mayoría de los emprendimientos turísticos aún no incorporan modelos que integren el desarrollo comunitario, el cuidado del medio ambiente y el bienestar del visitante, lo cual representa una oportunidad urgente y necesaria.
Es importante reconocer que el turismo, lejos de ser un panacea, trae consigo desafíos ambientales y sociales tanto a nivel nacional como internacional. Entre estos desafíos se incluyen la pérdida de biodiversidad por la presión sobre áreas sensibles, la contaminación, el consumo desmedido de recursos, el aumento de precios y emisiones que contribuyen al cambio climático. Además, el crecimiento acelerado puede ocasionar problemas como el alza en los precios de la tierra, sobrecarga de servicios y daños culturales en áreas rurales y naturales.
Por eso, como país, es vital pasar de la admiración por nuestros tesoros naturales a ofrecer experiencias transformadoras que generen valor para los visitantes y que, a su vez, sean respetuosas y beneficiosas para la naturaleza y las comunidades donde se realiza el turismo. Fomentar la colaboración local, la innovación y la sensibilización turística, junto a políticas que impulsen un desarrollo sostenible en la actividad, son claves para lograrlo.
El desafío es grande, pero Chile tiene la oportunidad y la responsabilidad de ser un ejemplo a nivel mundial, no solo como destino de aventura, sino como referente de turismo sostenible e inclusivo, tal como nos recuerdan otros versos de Zurita:
“Porque así se aman las cosas, las playas, los desiertos, las cordilleras, los bosques más al sur, los glaciares y todas las aguas que se abren al tocarse. Para que tú las veas, se abren solo para que tú las escuches, Chile se levanta…”
Javier Muñoz Valenzuela
Académico de Administración en Ecoturismo
Universidad Andrés Bello
Con Información de portalmetropolitano.cl
