Estos eventos se desarrollan mientras el ejército israelí se alista para realizar una evacuación masiva de civiles en la ciudad de Gaza, como parte de una ofensiva militar que busca capturar la ciudad más grande de la Franja.
El padre Musleh comentó en su discurso que, «a pesar de la decisión del ejército israelí de expulsar a los cristianos del Monasterio de San Porfirio y de la Iglesia de Santa Porchinia, el clero ortodoxo y las comunidades cristianas se niegan firmemente a abandonar su hogar, sosteniendo que su deber es cuidar del pueblo palestino, ya que estos lugares sagrados brindan refugio a palestinos desplazados, sean musulmanes o cristianos».
El clero ortodoxo decidió unánimemente permanecer en los monasterios e iglesias para «frustrar el plan de desplazamiento y preservar el valioso legado que heredaron de sus ancestros».
El padre Musleh describió el intento de su expulsión como un «atroz crimen de lesa humanidad», de acuerdo a sus declaraciones.
Concluyó su discurso afirmando: «Estamos monitoreando la situación muy de cerca porque realmente nos preocupa lo que sucede en Gaza, pero, por más difíciles que sean las circunstancias, no los dejaremos. Esta es nuestra decisión final«.
Por su parte, el padre Abdullah July destacó: «Los cristianos en Palestina y en el mundo árabe no son sectas, sino una parte fundamental del pueblo árabe palestino y de los pueblos árabes de la región. Desde esta perspectiva, nosotros, como pastores, debemos ayudar a los cristianos a sobrevivir, porque su supervivencia y resistencia son una forma de oponerse al objetivo que persigue el ejército israelí: apoderarse de la tierra sin su gente».
El padre July advirtió que, sin los cristianos árabes en esta región, las iglesias y monasterios acabarían siendo solo museos y lugares de lamento por un pueblo desplazado.
Elias Al-Jilda, desplazado de la iglesia y miembro del Consejo de Representantes de la Iglesia Ortodoxa Árabe de Gaza, señaló: «La decisión de quedarnos es inamovible. La realidad es que hay cientos de desplazados aquí que no podemos abandonar, además de diversos niños con discapacidad que no podrán ser trasladados si se lleva a cabo la orden de desplazamiento«.
Según Al-Jilda, la mayoría de las personas que se encuentran en las iglesias cristianas de Gaza son mujeres, ancianos y niños con discapacidad que fueron desplazados de sus hogares hace aproximadamente dos años y que buscaron refugio en estas iglesias tras la destrucción de sus viviendas.
«La iglesia ha decidido que no nos iremos, porque es imposible abandonar a las personas, especialmente a los discapacitados y ancianos. No es ni religioso ni humano dejarlos solos ante lo desconocido. Esto equivale a una sentencia de muerte«, agregó.
Como cristiano palestino, Al-Jilda aseguró que nunca consideraría irse, ya que desplazarse al sur significaría entrar a lo desconocido y a un mundo de pérdidas insoportables. «Nacimos en Gaza y hemos vivido siempre aquí. No conocemos otro hogar que la Ciudad de Gaza«.
«Si la muerte es inevitable, que sea dentro de la iglesia. No escogemos entre la vida y la muerte, sino entre la muerte y la muerte».
Esta determinación de los cristianos en Gaza no es solo un rechazo al desplazamiento. Es un mensaje claro al mundo de que la presencia cristiana en Tierra Santa es una parte esencial del tejido social palestino, y que las iglesias son refugios y símbolos de humanidad, más allá de ser meros edificios.
(Imagen: Getty Images)
PURANOTICIA // BBC MUNDO
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