O´Higgins

Chile se encuentra entre los 10 países del mundo con mayor tasa de muertes relacionadas con la contaminación por incendios forestales.

La tragedia provocada por los incendios forestales en las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía resalta un efecto menos visible, pero igualmente grave: las repercusiones del humo en la salud humana.

La evidencia científica demuestra que los efectos negativos pueden persistir mucho tiempo después de la extinción de las llamas. Un estudio multicéntrico, publicado en The Lancet el año pasado, confirma esta realidad al examinar el número anual de muertes en 59 países y su vínculo con la contaminación del aire causada por megaincendios entre los años 2000 y 2019.

Patricia Matus, la única coautora chilena del estudio y directora del Magíster en Salud Ocupacional y Ambiental de la Universidad de los Andes (Uandes), señala que el análisis revela que las consecuencias de estos siniestros no se limitan a las muertes inmediatas por quemaduras o asfixia; también se observan efectos adversos por la contaminación con el tiempo.

daños respiratorios, cardiovasculares y alteraciones en la salud mental”.

Las cifras

Según los resultados del estudio, el 12,65% de las muertes registradas en Chile entre 2000 y 2009 se atribuyen a la contaminación generada por estos siniestros, posicionando al país en el noveno lugar de la lista. Esto incluye todas las causas, tales como enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Posteriormente, entre 2010 y 2019, las cifras reflejan una leve mejora, disminuyendo al 11,27% y colocando a Chile en el décimo lugar del análisis.

La prevención como factor clave

En este contexto, la académica de Uandes subraya la necesidad de seguir las recomendaciones preventivas frente a incendios forestales, así como las instrucciones de las autoridades durante este tipo de emergencias, como órdenes de evacuación y la limitación de actividades físicas al aire libre.

En este sentido, enfatiza que permanecer en espacios protegidos, mantenerse hidratado y reducir la exposición directa al humo son estrategias esenciales para mitigar los efectos en la salud.

También pone especial atención en aquellos que combaten el fuego, afirmando de manera contundente que brigadistas, bomberos y voluntarios enfrentan niveles elevados de contaminación, por lo que necesitan protección respiratoria adecuada para evitar daños a largo plazo.

Así, la evidencia es clara: los incendios forestales no concluyen una vez que se apagan las llamas. Sus efectos perduran en el aire y en la salud de la población, lo que resalta la necesidad de fortalecer la prevención, la preparación y la respuesta sanitaria ante estas emergencias.

Con Información de www.diarioelpulso.cl

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