
Investigadora de la Universidad Andrés Bello sostiene que la prevención de incendios forestales debe dejar de ser solo una cosa estacional y convertirse en una política permanente ante el cambio climático
En medio de los incendios que están afectando duramente a Ñuble y Biobío, Pamela Cisternas, académica y investigadora postdoctoral de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, afirmó que Chile necesita forjar una cultura de prevención de incendios tan robusta como la que tenemos frente a los terremotos, señalando que no podemos seguir tratando estos siniestros solo como una emergencia.
Los incendios actuales son tan destructivos como los que ocurrieron en el centro-sur en 2017 o el megaincendio de Viña del Mar en 2024, provocando al menos 20 fallecidos, más de 500 casas destruidas y cerca de 34 mil hectáreas quemadas, lo que llevó a las autoridades a decretar Estado de Catástrofe y toque de queda en varias comunas afectadas.
Cambio climático y el aumento del riesgo de incendios
Pamela Cisternas, investigadora en el Centro de Transporte y Logística (CTL) de la UNAB y experta en análisis de riesgo y preparación ante desastres socionaturales, comentó que la crisis climática está generando condiciones cada vez más favorables para que inicien y se propaguen rápidamente los incendios forestales.
“Las sequías más largas, las olas de calor más duras y tempranas, y el aumento de días con condiciones extremas crean un escenario ideal para estos incendios”, aseguró la académica, enfatizando que este fenómeno ya no es algo excepcional, sino que se ha vuelto estructural.
Prevención como política territorial permanente
Para la experta, la prevención de incendios forestales debe dejar de ser una campaña estacional y transformarse en una política territorial permanente, especialmente considerando el cambio climático.
“El Estado, particularmente en el ámbito local, debe fortalecer el trabajo con las comunidades, mejorar la regulación del uso de suelo en zonas de interfaz urbano-rural y optimizar el manejo de bosques y vegetación”, mencionó.
En este sentido, subrayó la relevancia de que los planes comunales y regionales incluyan el manejo forestal, promoviendo la diversidad de especies y vegetación, como los famosos ‘cortafuegos verdes’, preferiblemente con vegetación nativa, que ayudan a frenar la propagación del fuego.
Educación, simulacros y preparación comunitaria
Cisternas también destacó la necesidad de que estos planes se actualicen continuamente e incluyan educación ambiental, participación comunitaria y simulacros periódicos.
“Es fundamental cultivar una cultura de prevención, preparación y evacuación planificada. Las familias deben contar con un kit básico de emergencia —agua, alimentos no perecibles, linterna, radio a pilas, medicamentos y comida para mascotas— y tener identificadas rutas de evacuación y zonas seguras”, explicó.
Además, resaltó la importancia de realizar simulacros de evacuación por incendios, idealmente en coordinación con SENAPRED y los municipios, como se hace ante la amenaza de tsunamis.
“En Chile no solo hay terremotos y tsunamis. Mantener una cultura de prevención frente a incendios es clave para reducir sus consecuencias”, afirmó.
Alertas tempranas y protagonismo comunitario
Finalmente, la académica enfatizó la urgencia de avanzar en sistemas de alerta temprana basados en pronósticos, que permitan regular actividades en días de alto riesgo, restringir trabajo al aire libre, prohibir el uso de fuego y activar evacuaciones preventivas.
“Todo este trabajo debe hacerse junto a las comunidades, ya que son ellas las que conocen mejor el territorio donde viven”, concluyó.
Con Información de portalmetropolitano.cl
