El debate sobre el trabajo digno y la descentralización económica ha tomado fuerza en la campaña parlamentaria de Pablo Zenteno, candidato a diputado por Atacama, quien respalda las propuestas de Jeannette Jara orientadas a establecer un salario mínimo de $750 mil y fortalecer la negociación ramal como herramienta de equidad laboral.
Ambas iniciativas buscan enfrentar las desigualdades estructurales que persisten en regiones productivas como Atacama, donde el costo de vida supera ampliamente los ingresos promedio. La negociación ramal permitiría mejorar las condiciones laborales a nivel sectorial, reduciendo la fragmentación sindical y equilibrando la relación entre empleadores y trabajadores.
El concepto de justicia territorial se posiciona como un eje central en esta visión: implica reconocer que el crecimiento económico no puede concentrarse solo en los grandes centros urbanos, sino distribuirse de manera más equitativa entre las regiones que aportan al desarrollo nacional. En el caso de Atacama, se traduce en garantizar empleos de calidad, servicios públicos accesibles y una redistribución justa de los recursos.
La agenda que promueven Jara y Zenteno se articula en torno a un nuevo pacto laboral que combine ingresos dignos, negociación colectiva y descentralización efectiva. Su propósito es avanzar hacia un modelo donde el bienestar y las oportunidades no dependan del territorio, sino del esfuerzo compartido entre Estado, trabajadores y empresas.






