Maule

Académica alerta sobre la posible pandemia silenciosa relacionada con daño hepático y enfermedades cardiovasculares.

Investigadores de la Universidad de Talca alertan que el daño hepático está ligado no solo a la diabetes, sino también al desarrollo de cardiopatías graves.

Una nueva amenaza sanitaria podría estar surgiendo de manera silenciosa. El daño hepático, relacionado con enfermedades metabólicas como la diabetes, se ha vinculado al desarrollo de cardiopatías graves. Expertos de la Universidad de Talca advierten sobre esto.

La doctora Jéssica Zúñiga, profesora del Departamento de Ciencias Básicas Biomédicas de esta universidad, indicó que “es común que el daño hepático venga acompañado de deterioro cardiaco”. La especialista ha dedicado más de diez años a investigar cómo un hígado enfermo puede afectar otras partes del cuerpo.

Este análisis se fortaleció mediante una colaboración con el doctor Daniel González Reinoso, director del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la UTALCA. Él lidera el proyecto “Conexiones”, que investiga la relación entre inflamación, conexinas y enfermedades metabólicas. Parte del equipo incluso se desplazó al Laboratorio de Fisiología de la Universidad de California, en Davis, para profundizar en los efectos sistémicos del daño hepático.

“Las personas suelen ignorar esto. Frecuentemente les dicen que tienen hígado graso, pero no les mencionan que podrían desarrollar una cardiomiopatía, que es una enfermedad mortal”, resaltó Zúñiga. Su mensaje es claro: entender la conexión entre el hígado y el corazón es fundamental y debe abordarse de manera integral.

Datos alarmantes: un llamado a la prevención

Simultáneamente, el laboratorio está desarrollando un fármaco preclínico, aunque su uso en humanos podría tardar entre 10 y 15 años. Sin embargo, sus descubrimientos ya circulan en la comunidad científica, especialmente en relación con su impacto en pacientes con diabetes.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 33% de la población chilena presenta algún grado de daño hepático. Esta estadística se alinea con cifras globales que oscilan entre un 25% y un 40%. “Hace cinco años, la enfermedad hepática no era considerada importante, pero hoy la OMS la reconoce como una preocupación mundial”, comentó la académica.

Zúñiga subrayó que no se ha determinado qué ocurre primero —si la enfermedad hepática o la diabetes—. No obstante, es evidente que “si tienes obesidad o diabetes, es probable que desarrolles enfermedad hepática; y si tienes enfermedad hepática, es probable que tengas complicaciones cardíacas. Y en esta última, muchas veces la consecuencia es fatal.”

Frente a esta situación, los investigadores hacen un llamado a la prevención como estrategia principal: una alimentación saludable, actividad física regular y controles médicos exhaustivos. “No existen medicamentos específicos para tratar el daño hepático. Se puede manejar la diabetes o la hipertensión, pero no el daño hepático en sí”, advirtió.

Si no abordamos rápidamente esta conexión, podríamos enfrentar una nueva pandemia de pacientes con cardiomiopatía derivada de enfermedad hepática. Esto no solo significaría un sufrimiento personal, sino también un costo fiscal insostenible”, concluyó Zúñiga.

Con Información de www.diarioelcentro.cl

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