Sábado, 4 de Julio de 2026

Hacia un Chile realmente inclusivo.


Artículo de Irene Muñoz Espinosa, Académica de Terapia Ocupacional, U. Central.

Cada 3 de diciembre celebramos el Día Internacional de las Personas en Situación de Discapacidad, instaurado en 1992 por la Asamblea General de la ONU. Esta fecha busca promover la inclusión, dignidad y garantía de derechos humanos. Nos invita a reflexionar sobre el papel del Estado y la sociedad ante la discapacidad, entendida no solo como una condición individual, sino como un fenómeno social que requiere eliminar barreras y asegurar una participación activa en todas las etapas de la vida.

Desde la Terapia Ocupacional, sostenemos que la inclusión es un imperativo ético y político que debe traducirse en acciones concretas. La evidencia indica que aún persisten desigualdades en salud: las personas con discapacidad enfrentan barreras para acceder a servicios, diagnósticos tardíos y prestaciones que suelen no atender su diversidad ni necesidades específicas. La equidad, entendida como justicia distributiva, debe implementarse en la atención primaria, en programas especializados y en políticas públicas fundamentadas en un enfoque de derechos humanos. Es crucial escuchar y dar protagonismo a las personas con discapacidad y sus familias en la planificación, implementación y evaluación de servicios, tal como lo establece la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD).

En Chile, aunque se han producido avances normativos, existe una brecha notable entre el discurso y la acción. Es esencial que el Estado integre la inclusión en la gobernanza y en la toma de decisiones, asegurando mecanismos de participación efectivos y sistemas de seguimiento que garanticen el cumplimiento de los compromisos internacionales. La Convención establece que la discapacidad no debe ser vista como un tema sectorial, sino que debe estar incluida en la planificación nacional en áreas como educación, salud, trabajo, cultura y participación comunitaria.

Reconocer a las personas con discapacidad como titulares de derechos exige respetar su autonomía, promover su autodeterminación y garantizar oportunidades reales de participación social. La Terapia Ocupacional desempeña un papel vital en la promoción de la justicia ocupacional, facilitando la participación significativa en actividades diarias y propiciando entornos accesibles, humanizados y libres de discriminación.

De este modo, este día no debe ser solo conmemorativo. Es una invitación a fomentar transformaciones sociales profundas y sostenibles. La inclusión no puede seguir siendo un mero símbolo, sino una práctica cotidiana respaldada por políticas coherentes y recursos adecuados. Construir un Chile verdaderamente inclusivo exige voluntad política, responsabilidad colectiva y una visión fundamentada en la dignidad humana, recordando que ningún derecho puede ser postergado debido a una discapacidad. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad justa, equitativa y democrática, donde todas las personas tengan la oportunidad de participar plenamente en cada etapa de su vida.

Con Información de www.diarioelpulso.cl

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