En el sector sur de Los Ángeles, en la Villa Montreal, la casa de Lorena Díaz Seguel se ha convertido en un destino navideño muy popular para las familias locales, y su tradición parece no tener fin.
Desde hace más de diez años, Lorena decora su hogar con una impresionante colección de luces, figuras y adornos festivos, atrayendo cada año a un número creciente de visitantes, especialmente niños, que disfrutan de la magia de la Navidad.
Un legado familiar de alegría
Según cuenta Díaz, esta tradición inició por sus hijas y luego se extendió a sus nietos, quienes la motivaron a crear un ambiente navideño especial en la comunidad. «Comencé con muy poco, a raíz de mis hijas y después mis nietos. Ver la felicidad de los niños cuando vienen me impulsa a seguir», comparte.
A medida que ha pasado el tiempo, la tradición ha crecido en esta zona de Los Ángeles. Cada año, Lorena utiliza las donaciones recibidas para adquirir nuevos adornos. «Lo que me aportan lo guardo durante el año para comprar lo que necesito. Este año, por ejemplo, adquirí nuevos faroles. Siempre intento incluir algo diferente», explica.
La decoración exterior e interior de su hogar incluye una serie de ornamentaciones interactivas, como un muñeco de nieve de más de un metro con luces, un viejo pascuero de 1,80 metros y cascanueces de aproximadamente 1,65 metros. Estas figuras cuentan con sensores de movimiento que les permiten cantar, iluminarse o bailar, causando sorpresa entre los niños. «Todo funciona y llama la atención. A los niños les encanta ver cómo los cascanueces cantan y el pascuero baila», dice Díaz emocionada.

Un espacio abierto para la comunidad angolina
La dirección, en Chicago 1155, ilumina su fachada a partir de las 20:00 horas, permitiendo visitas hasta cerca de la medianoche. Lorena incluso invita a las familias a entrar en su patio para sacarse fotos o interactuar con las decoraciones, lo que resulta especialmente emocionante para los más pequeños.
“No tengo problema en que los niños toquen los adornos. Mi objetivo es que disfruten. Todo está disponible, incluso en el interior de la casa”, asegura mientras muestra con orgullo sus decoraciones.
Con el tiempo, su iniciativa se ha convertido en un atractivo para los vecinos, quienes aprecian el esfuerzo de Lorena. Algunas personas incluso contribuyen desinteresadamente para que pueda seguir ampliando su ornamentación que continúa incrementándose.
“Hay quienes me dan un poco de dinero o alguna donación, y aunque a veces me da vergüenza, estoy agradecida porque eso me permite comprar cosas para el año siguiente. Pero lo más importante para mí son los niños. Verlos felices es lo que más me llena”, confiesa.
Díaz destaca que parte de su motivación proviene de sus cuatro nietos, quienes disfrutan trayendo amigos para mostrarles la decoración.
“Mis nietos siempre invitan a sus compañeros a ver la casa. Me hace feliz ver cómo ellos presumen del trabajo que realizamos cada año”, añade.

Una invitación a celebrar la Navidad juntos
Lorena invita a todas las familias de Los Ángeles a visitar su hogar durante las noches de diciembre, donde podrán disfrutar de un ambiente festivo, tomar fotografías y crear momentos especiales.
“Que vengan todos los que deseen. Mi casa está abierta para que todos puedan sentir la felicidad y disfrutar de un momento bonito. La oscuridad realza aún más la belleza de la decoración”, concluye.
Además, se hace un llamado para proteger el entorno, asegurando que cada visita sea un instante de alegría y paz, con el objetivo de que esta tradición perdure en la comunidad de Los Ángeles.

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Con Información de elcontraste.cl







