
La Universidad de Chile lanzó dos guías gratuitas que abordan cómo gestionar el riesgo frente a incendios forestales, sismos, inundaciones y otras amenazas, entregando consejos prácticos para reducir la vulnerabilidad de las viviendas en el país.
La Universidad de Chile, a través de su comunidad académica, publicó dos guías electrónicas gratuitas con recomendaciones y herramientas para la gestión del riesgo. Estas se centran en amenazas naturales y provocadas por el ser humano, como incendios forestales, sismos, erupciones volcánicas e inundaciones, con el fin de disminuir la vulnerabilidad de las viviendas y fortalecer la preparación de las comunidades en Chile.
Esto ocurre en un contexto de emergencias recientes. Desde el 17 de enero, la Región del Biobío está en alerta roja por incendios forestales, con resultados devastadores. Según cifras del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), estos incendios han dejado 21 personas fallecidas, 327 lesionadas, más de 21 mil damnificados y 2.707 viviendas afectadas, lo que pone de manifiesto las brechas que existen en prevención y preparación para desastres.
Ante esta situación, las guías elaboradas por la Universidad de Chile buscan ofrecer conocimiento aplicado y crear una base conceptual y práctica que permita entender las amenazas en el territorio, así como identificar estrategias de mitigación y adaptación, considerando factores tanto del cambio climático como de la acción humana.
Los documentos, titulados “Base Conceptual y Normativa para la Gestión del Riesgo y la Mitigación de Amenazas en Viviendas y su Entorno” y “Guía de procedimientos y recomendaciones: ¿Qué hacer frente a amenazas naturales y antrópicas?”, brindan criterios claros y accesibles para reducir riesgos habitacionales, guiar la toma de decisiones en familia y comunidad, y mejorar la resiliencia del entorno construido.
Ambos documentos ayudan a las personas a identificar amenazas, evaluar vulnerabilidades e implementar medidas preventivas, desde acciones simples hasta soluciones más complejas, fortaleciendo así las viviendas y su entorno. También sugieren mejoras a la normativa que regula la construcción en Chile, reforzando el rol del Estado y la coordinación entre instituciones.
Este trabajo fue realizado por un equipo interdisciplinario liderado por la académica Rose Marie Garay, de la Facultad de Ciencias Forestales, junto a Ricardo Herrera, de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, y el arquitecto Francis Pfenniger, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
Sobre la importancia de la prevención, la profesora Garay indicó que la principal debilidad del país está en la falta de anticipación al riesgo. “La gente no está adquiriendo las capacidades necesarias ni entendiendo el riesgo. Cuando se emiten órdenes de evacuación, muchos todavía se quedan en sus casas para protegerlas, lo que muestra una falla en la comunicación del riesgo”, afirmó.
El académico Ricardo Herrera agregó que los documentos fueron escritos en un lenguaje sencillo para todos, sin importar su formación técnica. “Hay uno que ofrece el contexto general sobre amenazas, riesgos y normativa; y otro que se enfoca en el fortalecimiento de viviendas y de infraestructuras críticas, buscando mejorar las prácticas comunes en la autoconstrucción”, explicó.
Las publicaciones también incluyen información clave sobre la reglamentación nacional vigente, resaltando instrumentos como la Política Nacional Urbana, la Evaluación Ambiental Estratégica, y la pendiente Ley de Incendios Forestales, además de orientar a la ciudadanía hacia plataformas oficiales como Visor Chile Preparado (SENAPRED), Peligros Volcánicos (SERNAGEOMIN) y el Sistema de Alerta de Emergencia (SAE).
En particular, respecto a los incendios forestales, la guía sugiere criterios concretos, como la existencia de franjas libres de vegetación de al menos 50 metros entre las viviendas y áreas forestales, la implementación de planes de limpieza vecinal, la definición de rutas de evacuación, y la reducción de materiales inflamables en los alrededores de las casas.
Finalmente, los autores recalcan que la seguridad habitacional no solo depende de la calidad de la construcción, sino también de la organización comunitaria, la comunicación del riesgo y la acción colectiva. “Se puede contar con la mejor normativa, pero si la información no llega de manera clara a la gente, no se genera una verdadera cultura de gestión del riesgo”, concluyó Herrera.
Con Información de portalmetropolitano.cl







