El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pone más firme su postura frente al conflicto entre Rusia y Ucrania y cambia la forma en que se venden armas a Ucrania a través de Europa.
Este lunes 14 de julio, Trump se reunió en la Oficina Oval con el nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para hablar sobre la situación en Ucrania y dar a conocer medidas que buscan apretar las tuercas a Rusia.
En un discurso cargado ante los medios, el mandatario dejó claro que su gobierno aplicará aranceles “muy severos” de hasta un 100% a Rusia si en los próximos 50 días no hay un acuerdo de paz. También advirtió sobre sanciones secundarias para aquellos países que mantengan relaciones comerciales con Moscú, especialmente en lo que respecta a la compra de petróleo.
Trump no se guardó sus opiniones y expresó su “decepción” hacia su colega ruso, Vladimir Putin, aprovechando la ocasión para criticar duramente a su antecesor, Joe Biden, a quien culpó de la prolongación del conflicto. “Esta guerra nunca hubiera pasado en mi mandato. La administración de Biden ha sido la peor en la historia de este país”, sentenció Trump.
Venta indirecta de armas a Kyiv: un cambio estratégico
Durante la reunión, Trump anunció que Estados Unidos va a enviar misiles Patriot a Ucrania, pero implementando un nuevo esquema: la venta de armamento a países europeos que luego lo transferirán a Kyiv.
Así, el gobierno busca evitar críticas internas por un involucramiento directo de Washington en el conflicto, en línea con la narrativa de su campaña, que promete reducir el papel activo de EE. UU. en guerras en el extranjero.
Aparte de los sistemas Patriot, se incluirán misiles de corto alcance, proyectiles de obús y misiles aire-aire de mediano alcance, que serán vendidos a aliados de la OTAN para que luego sean enviados a Ucrania.
Según fuentes de CNN, esta estrategia se diseñó tras la victoria electoral de Trump el año pasado, cuando los gobiernos europeos empezaron a crear mecanismos para mantener el apoyo militar a Kyiv en caso de que EE. UU. decidiera limitar su participación directa.
Esta decisión marca un cambio significativo en la política exterior estadounidense y añade presión diplomática en un contexto geopolítico delicado, donde Europa intenta equilibrar su apoyo a Ucrania con la estabilidad de la región.
Con Información de www.chicureohoy.cl








