La Corte de Apelaciones de Santiago acepta recurso del Hospital San Borja para aplicar terapia electroconvulsiva a un menor, a pesar de la oposición de su madre.
La Corte de Apelaciones de Santiago autorizó al Hospital Clínico San Borja Arriarán a proceder con terapia electroconvulsiva (TEC) en un adolescente de 15 años que presenta un grave trastorno psiquiátrico. Esta decisión se tomó a pesar de la negativa de su madre, quien se negó a firmar el consentimiento informado.
El joven fue admitido el 25 de julio de 2024 con síntomas severos, incluyendo alucinaciones auditivas, aislamiento social, insomnio, agitación extrema y síndrome catatónico. El diagnóstico médico indicaba un trastorno psicótico grave con indicios de abuso sexual infantil, lo que llevó al Comité de Ética del hospital a recomendar la aplicación urgente de la terapia.
Ante la negativa materna, el hospital decidió recurrir a la justicia, argumentando que esta oposición vulneraba los derechos constitucionales del menor a la vida y a la integridad física y psíquica. La Corte consideró que la posición de la madre no cumplía con el deber mínimo de socorro que los padres deben ofrecer, autorizando así la intervención médica.
“El derecho a la vida y la integridad física y psicológica no puede ser ignorado por el ordenamiento jurídico. Ninguna razón puede ser considerada válida si contradice el derecho a la vida”, señala el fallo.

Un tratamiento efectivo
El tribunal también subrayó la efectividad alta de la TEC. Si bien puede ocasionar efectos secundarios temporales, como pérdida de memoria a corto plazo, estos suelen desaparecer en semanas o meses. Sin embargo, el riesgo de daño cognitivo permanente si no se aplica sería mayor, considerando la delicada situación del adolescente.
La decisión judicial permite no solo proceder con la terapia electroconvulsiva, sino también con todos los tratamientos necesarios para salvaguardar la salud del menor. La resolución ha sido apelada y se revisará por la Corte Suprema.
Desde la perspectiva académica, Yael Berdichevsky, psicóloga de la Universidad del Desarrollo, comentó a La Tercera que la decisión médica es positiva:
“Son terapias seguras y cada vez más avanzadas. Es fundamental realizar una buena psicoeducación con los cuidadores para evitar rechazos infundados”.
La profesional enfatizó que este tipo de terapia debe ser considerada solo como último recurso, implementándose cuando los tratamientos farmacológicos no logran resultados, como fue el caso en esta circunstancia.
Con Información de www.diarioelcentro.cl







