Cristián Hernández lidera un estudio enfocado en la creación de bioextractos a partir de residuos hortícolas, buscando optimizar la calidad de plantines y el rendimiento agronómico de cultivos clave en la Región de O’Higgins.
El uso de residuos agrícolas como insumos funcionales en la producción vegetal es el núcleo de una investigación que realiza Cristián Hernández, investigador postdoctoral del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH).
El objetivo del estudio es analizar el potencial de extractos bioactivos derivados de residuos de brócoli y coliflor para mejorar la calidad de plantines y el rendimiento de cultivos hortícolas de alto valor productivo en la región.
Hernández explica que la elección de estas especies se basa en criterios científicos, ambientales y productivos. «Durante la cosecha y el procesamiento, el brócoli y la coliflor producen un gran volumen de residuos, como hojas, tallos e inflorescencias no comercializables. En la Región de O’Higgins, se estima que se generan entre 400 y 1,000 toneladas de residuos anuales de brócoli, lo que representa una biomasa significativa,» dice.
El investigador añade: «Estos residuos contienen glucosinolatos, compuestos fenólicos, flavonoides y vitaminas, que son cruciales para la protección y el metabolismo de las plantas. Esto abre la posibilidad de utilizarlos como insumos agrícolas naturales, en línea con una agricultura más sostenible».
Bioextractos, rendimiento agronómico y enfoque molecular
El proyecto examina el efecto de estos extractos en la calidad de plantines y el rendimiento de cultivos estratégicos como tomate industrial, sandía y melón. Según Hernández, se espera que los resultados tengan un efecto positivo desde las primeras etapas del desarrollo vegetal.
“Se anticipa que la aplicación de estos extractos genere plantines más robustos, con un mejor desarrollo radicular, mayor uniformidad y un establecimiento más rápido. Este óptimo arranque fisiológico debería traducirse en plantas más eficientes en el uso de recursos y con mayor tolerancia al estrés,” explica.
Esto podría reflejarse en el ámbito productivo con incrementos en el rendimiento y mejoras en la calidad de los frutos, como mayor calibre y uniformidad comercial.
Un elemento distintivo de la investigación es la inclusión de análisis de expresión génica, complementando las evaluaciones agronómicas tradicionales, según afirma Hernández.
“Mientras que los indicadores agronómicos muestran los efectos visibles del uso de bioextractos, el enfoque molecular nos ayuda a comprender cómo y por qué se producen estos cambios,” añade el investigador.
Desde una perspectiva de sostenibilidad y economía circular, el investigador subraya que esta línea de trabajo puede contribuir a transformar los sistemas productivos hortícolas de la región, dado que esta zona «cuenta con una superficie considerable dedicada al cultivo de especies del género Brassica, asegurando una disponibilidad continua de biomasa residual con uso actualmente limitado».
La valorización de estos residuos podría ayudar a reducir pérdidas, disminuir los impactos ambientales relacionados con el desecho y cerrar ciclos productivos, integrando la producción hortícola con el desarrollo de bioproductos agrícolas locales. «El objetivo es avanzar hacia sistemas más eficientes, donde los desechos se conviertan en insumos funcionales con valor agregado para la agricultura regional,» concluye Hernández.
Con Información de www.diarioelpulso.cl








