Claro, aquí tienes el contenido reescrito de una manera más chilena:
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Los miomas son, en su mayoría, tumores benignos, y muchos son asintomáticos. Se ven más frecuentemente en mujeres que están en edad fértil.
Entre los síntomas más comunes están: sangrado abundante, períodos más largos de lo habitual, sangrado entre reglas, dolor en la pelvis y en la espalda, y ganas de orinar con frecuencia.
Los miomas, o fibromas, son tumores que se forman en el músculo liso de la pared del útero. Pueden aparecer durante la vida reproductiva de una mujer, y en tratamientos de fertilidad, se pueden encontrar en hasta un 30% de los casos. Generalmente, se presentan entre los 16 y 50 años, cuando los niveles de estrógenos son más altos.
No hay claridad sobre por qué aparecen los miomas, pero se ha establecido que factores genéticos, ambientales y hormonales tienen un rol. Pueden aparecer como un solo nódulo o en varios grupos, y pueden estar pegados a la parte externa del útero o dentro de él”, explica el doctor Rodrigo Carvajal, especialista en medicina reproductiva de IVI Santiago.
La mayoría de los miomas tienen receptores hormonales para estrógenos y progesterona, así que su crecimiento puede depender de estas hormonas. Sin embargo, la cantidad y la sensibilidad de estos receptores pueden cambiar según el tipo de mioma, su ubicación y otros factores personales.
“Los fibromas suelen crecer durante el embarazo por el aumento de progesterona, y no crecen después de la menopausia. De hecho, si a los 40 años una mujer no tiene un leiomioma, es poco probable que desarrolle uno después de esa edad”, comenta.
Recientemente, ha aumentado la prevalencia de miomas, lo cual se puede atribuir a un uso más frecuente de ecografías para diagnósticos fiables y a que muchas mujeres retrasan la maternidad, lo que aumenta el riesgo de desarrollar miomas en los 30 años.
Los miomas pueden afectar la fertilidad de varias maneras.
Por ejemplo, pueden cambiar la forma del útero, dificultar el paso de los espermatozoides, o incluso bloquear las trompas de Falopio. Además, pueden liberar sustancias que causan inflamación y aumentar contracciones en el útero, lo que puede complicar la implantación del embrión.
El tratamiento de los miomas depende de su tamaño y ubicación. “En algunos casos, solo se necesita un seguimiento; en otros, pueden requerirse medicamentos o procedimientos para eliminarlos. Su evolución es especialmente importante durante el embarazo, ya que estos tumores pueden aumentar el riesgo de aborto, parto prematuro o complicaciones en el parto, dependiendo de dónde estén situados”, aclara el doctor Carvajal.
Factores de riesgo
- Dieta alta en carnes rojas y baja en frutas y verduras
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Con Información de portalmetropolitano.cl








