
Por Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, Ingeniero Comercial, Magíster en Administración de Empresas de IEDE y Magister en Administración de Empresas en la Universidad de Lleida.
En cerca de nueve semanas, el subsidio a la tasa de interés para las casas nuevas está demostrando que, al fin, Chile cuenta con un respiro que entiende mejor las dinámicas del mercado inmobiliario. Los números no mienten: en este tiempo, los bancos han recibido casi 15.000 solicitudes de crédito hipotecario, de las cuales más de 8.000 ya están aprobadas por un monto que equivale a US$ 898 millones, y solo un 4,2% han sido rechazadas.
Este subsidio ha superado a otros programas como el FOGAPE y FOGAES, y la explicación es clara: se debe a su diferente enfoque. Mientras políticas anteriores se complicaban con restricciones que finalmente asfixiaban al mercado que querían activar, este nuevo enfoque entiende algo clave: el mercado inmobiliario no se mueve solo con la demanda de la primera vivienda, los inversionistas son fundamentales.
El subsidio no impone limitaciones en la cantidad de propiedades que se pueden adquirir, y además no está destinado solo a la primera vivienda. Esta apertura permite que inversionistas se metan de lleno, impulsando el dinamismo que tanto se requiere, especialmente considerando que hay más de 100.000 unidades en stock esperando compradores.
Si analizamos las cifras hasta ahora, el 69% de las aprobaciones se concentran en viviendas de hasta 3.000 UF, pero solo 2.100 operaciones corresponden a beneficiarios del DS15. Esto indica que más de 6.000 aprobaciones están en rangos más altos, confirmando que no estamos ante un subsidio tradicional de vivienda social, sino ante una herramienta integral de reactivación del sector.
La industria inmobiliaria enfrenta múltiples desafíos desde diferentes frentes: construcción, materiales, servicios financieros, corretajes, notarías y un largo etcétera. Cuando el sector se paraliza, el efecto en la economía es devastador, por lo que sentir este respiro es algo muy positivo.
Sin embargo, queda la duda de si medida será suficiente. Al estar enfocada solo en propiedades nuevas, con 50.000 cupos disponibles y una vigencia de 24 meses, se apunta a la mitad del stock existente bajo las 4.000 UF, donde se concentra la mayor parte de las unidades. Aunque ya hay 8.400 aprobaciones, esto solo representa un 17% del objetivo en apenas dos meses.
El desafío está en mantener el impulso y ver si será necesario ampliar el programa. El mercado está respondiendo, los bancos están aprobando, y las familias están accediendo a financiamiento en condiciones que hace poco parecían imposibles.
Después de tanto tiempo, el sector inmobiliario chileno no solo está respirando, sino que está recuperando su ritmo. La clave ahora es no interrumpir este proceso con cambios abruptos o restricciones adicionales.
Con Información de portalmetropolitano.cl







