Maule

Serie envejecer saludablemente, parte VI: Es esencial controlar la glicemia para un envejecimiento saludable.

Iván Palomo G., director del Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca y del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES-CUECH)

La esperanza de vida ha aumentado tanto a nivel global como en Chile. El reto actual consiste en garantizar que estos años adicionales se vivan con calidad, autonomía y bienestar. En este sentido, uno de los factores clave para un envejecimiento saludable es mantener los niveles de glicemia (concentración de glucosa en sangre) en rangos normales (70–99 mg/dL, en ayunas). La glucosa es esencial para el organismo, ya que de ella se obtiene la energía (ATP). Se considera que la glicemia en prediabetes se sitúa entre 100–125 mg/dL en ayunas, y un nivel de Diabetes es ≥126 mg/dL en dos mediciones separadas, también en ayunas. Otras pruebas útiles para el diagnóstico y control son: Glicemia postprandial, Curva de tolerancia a la glucosa, Insulinemia y Hemoglobina glicosilada, entre otras.

En Chile, la Diabetes mellitus tipo 2, que se relaciona fuertemente con el estilo de vida y la obesidad, afecta a casi el 12% de la población adulta, y su incidencia aumenta notablemente con la edad. La hiperglicemia crónica puede dañar vasos sanguíneos, nervios, riñones, retina y corazón.

Mantener los niveles de glicemia en rangos normales aporta beneficios tanto inmediatos como a largo plazo:

a) Disminución del riesgo de complicaciones microvasculares (afectando a vasos sanguíneos pequeños). Esto protege: (i) la retina, reduciendo el riesgo de retinopatía diabética y ceguera; (ii) los riñones, previniendo la nefropatía diabética que podría requerir diálisis; (iii) los nervios, evitando la neuropatía periférica que causa dolor, pérdida de sensibilidad y riesgo de úlceras y amputaciones en los pies; y (iv) el cerebro, previniendo la inflamación neuronal asociada con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

b) Disminución del riesgo de complicaciones macrovasculares. La hiperglicemia acelera la aterosclerosis, aumentando las probabilidades de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y enfermedad arterial periférica.

En un contexto más amplio, el control de la glicemia no solo previene complicaciones, sino que también mejora el bienestar diario. Las personas con niveles de glicemia en rangos normales suelen experimentar menos fatiga, mayor energía y un mejor rendimiento tanto físico como mental. Además, se minimizan síntomas incómodos como la sed excesiva, la poliuria y la visión borrosa.

Para lograr mantener la glicemia dentro de los límites normales:

a)Para quienes no tienen diabetes: Es esencial llevar una alimentación saludable, rica en fibra y baja en azúcares simples y ultraprocesados, además de realizar actividad física de forma regular. Controlar el peso, evitar el tabaquismo y dormir bien son prácticas que contribuyen al manejo metabólico.

b)Para quienes tienen diabetes: Además de lo mencionado anteriormente, es crucial acudir a controles médicos periódicos y seguir fielmente las indicaciones de tratamiento.

La dimensión social y política del envejecimiento saludable es fundamental; es necesario crear condiciones que lo faciliten. En una sociedad donde se busca promover un envejecimiento saludable, se debe garantizar la equidad en el acceso a la prevención y tratamiento de la diabetes. Controlar la glicemia en adultos y personas mayores no solo reduce el sufrimiento, sino que también disminuye el gasto en salud (hospitalizaciones, amputaciones, diálisis y dependencia, entre otros).

Con Información de www.diarioelcentro.cl

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