El legislador indicó que la iniciativa se presentó en un contexto de despliegue militar estadounidense cerca de las costas de Venezuela, junto a la presión internacional para facilitar una transición pacífica en Caracas.
El senador republicano Markwayne Mullin afirmó que Estados Unidos ofreció a Nicolás Maduro, el dictador venezolano, la opción de exiliarse en Rusia o en otro país, en medio de un amplio despliegue militar estadounidense frente al país suramericano.
“Le ofrecimos a Maduro la posibilidad de marcharse. Le dijimos que podía ir a Rusia o a otro lugar”, declaró en una entrevista con CNN, explicando que la administración de Donald Trump busca intensificar la presión sobre el régimen chavista.
Mullin, miembro del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, aclaró que “no hay planes de enviar tropas a Venezuela” y destacó que el objetivo de Donald Trump es “proteger nuestras propias costas”.
Estas iniciativas diplomáticas ocurrieron en paralelo a las advertencias del presidente estadounidense, quien el sábado comunicó en Truth Social que “el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela está completamente cerrado”.
Según fuentes consultadas por Infobae, Trump tuvo una conversación telefónica reciente con Maduro, acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio, para dejar en claro que están “dispuestos a intensificar las acciones militares” si no renuncia pronto.
Los contactos, descritos por portavoces oficiales como parte de una política de máxima presión, omitieron cualquier posibilidad de negociación a través de contratos petroleros o mesas de diálogo que puedan ofrecer alternativas a Maduro.
Un portavoz de la Casa Blanca desmintió ante Infobae la posibilidad de un encuentro cara a cara entre Trump y Maduro: “Es un invento”.
Desde septiembre, el Pentágono ha lanzado bombardeos y ataques contra embarcaciones con droga en el mar Caribe y el Pacífico oriental. Según Estados Unidos, el saldo de esta campaña supera los 83 muertos y busca interrumpir las rutas del narcotráfico, que, alegan, son coordinadas por Maduro desde Venezuela.
Por su parte, la dictadura chavista rechazó esta ofensiva militar y acusó a Estados Unidos de intentar un cambio de régimen bajo la excusa de la lucha antidrogas y de buscar apoderarse de las reservas petroleras del país.
El endurecimiento de la postura estadounidense fue respaldado por el senador Lindsey Graham, quien consideró a Maduro como un “líder ilegítimo” y afirmó: “Maduro dirige un estado narcoterrorista que está afectando a Estados Unidos”.
“He escuchado que Turquía e Irán son lugares estupendos para visitar en esta época del año”, añadió.
Mientras tanto, el régimen venezolano respondió lanzando nuevos ejercicios militares en la costa y movilizando unidades armadas. Maduro, en el poder desde 2013, se aferró a su cargo tras las elecciones del 28 de julio de 2024, lo que desató una ola de represión con detenciones masivas de opositores.
Los líderes venezolanos Edmundo González Urrutia y María Corina Machado consideran que la salida de Maduro es esencial para iniciar una transición. Funcionarios republicanos creen que el cerco militar y la presión directa podrían acelerar este proceso.
Plataformas de rastreo aéreo han reportado vuelos frecuentes de aviones militares estadounidenses cerca de la costa venezolana, lo que indica que la actividad ha aumentado mientras Washington reitera que su objetivo es interrumpir las redes criminales en la región.
Países vecinos como República Dominicana y Trinidad y Tobago han autorizado el uso de sus infraestructuras para ejercicios o apoyo logístico a Estados Unidos, sumándose así a la estrategia regional para presionar a Caracas.
La Casa Blanca defiende la ofensiva como una medida para frenar los flujos de drogas hacia EE. UU. y para responder a las exigencias de la comunidad internacional y la diáspora venezolana, mientras el desenlace político dependerá de la reacción del régimen de Maduro ante el cerco liderado por Washington.
(Con información de AFP)
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