En la recta final de la carrera presidencial, se vuelve a poner a prueba el voto obligatorio y el papel del Servicio Electoral (Servel) y del Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel). Mario Herrera Muñoz, académico de la Universidad de Talca, resalta que entender las normas fundamentales del proceso es tan crucial como saber leer el panorama político y parlamentario que se perfila para 2026.
En este contexto, el especialista aclaró que aquellos chilenos que no voten enfrentarán multas, aunque, al igual que en elecciones previas, pueden presentar excusas. Por otro lado, los extranjeros habilitados para votar tienen un «voto obligatorio sin sanciones», lo que en la práctica equivale a un voto voluntario, indicó.
En relación a cuántos votos necesita el ganador en las próximas elecciones, el cientista político explicó que, con solo dos candidaturas, el ganador se determina de manera directa, ya que quien logre «el 50% más uno de los votos será electo presidente».
Un punto destacado por el académico, en respuesta a un mito que ha circulado en redes sociales, es que los votos nulos y blancos no cuentan para la mayoría, ya que el cálculo se realiza solo sobre los votos válidamente emitidos.
“Desde 1990, los votos nulos y blancos se consideran inválidos y no se incluyen en la elección del ganador, aunque para nosotros, los analistas, son relevantes porque reflejan disconformidad con el sistema o desinterés por la política,” explicó.
Aún así, Herrera Muñoz señaló que «en elecciones que generan más interés, como las presidenciales y las municipales, el voto nulo y blanco es bajo, entre el 3 y el 5 %. Es decir, cuando hay más interés ciudadano, disminuye la cantidad de este tipo de votos».
Sobre la transparencia del proceso, el especialista indicó que el Servicio Electoral (Servel) se encarga de organizar y administrar la elección, mientras que el resultado final se somete a un segundo escrutinio por el Tribunal Calificador de Elecciones, que valida el desenlace. “Este paso es clave para garantizar la imparcialidad en el proceso electoral”.
Tablero político 2026: el día después de las elecciones
En el ámbito electoral, Herrera advirtió que los apoyos de la primera vuelta no se transfieren automáticamente, ya que “en política, los votos nunca se suman de manera exacta”, y el voto obligatorio también amplía el peso de un electorado más inestable.
En cuanto a los temas que organizarán esta segunda vuelta, el académico destacó que la seguridad dominará el debate, pero el eje que aún ordena las posiciones ciudadanas es el de izquierda-derecha, junto con opiniones diversas sobre la economía, la desigualdad y el orden público.
No obstante, el especialista aclaró que “la clave de esta elección radica en los votantes más volátiles, que pueden cruzar sin dificultades el espectro ideológico de izquierda a derecha, y que se encuentran en comunas populares como La Pintana, San Bernardo, Puente Alto y Maipú, donde hay una alta concentración de clase media y clase media baja”.
Respecto a la gobernabilidad, dependerá del reordenamiento del nuevo congreso. El especialista anticipó que habrá una cámara más fragmentada y polarizada, organizada en cuatro bloques, siendo el Partido de la Gente un posible bisagra decisiva.
Finalmente, el académico subrayó la importancia del protocolo institucional entre la noche del 14 de diciembre y el cambio de mando del 11 de marzo, que incluye, por ejemplo, la ratificación del Tricel, como parte de una tradición democrática en Chile. “Son rituales importantes que garantizan que el proceso electoral sea transparente, libre y se realice siguiendo todas las reglas democráticas,” concluyó.
Con Información de osornoenlared.cl







