O´Higgins

Se implementan nuevas estrategias para disminuir el uso de fertilizantes en el cultivo de maíz en Chile.


Investigadores de la Universidad de O’Higgins, junto a universidades brasileñas, están explorando el uso de silicio y Azospirillum para optimizar la eficiencia hídrica y nutricional del cultivo en la macrozona centro-sur, en un contexto de altos costes de fertilizantes y creciente estrés climático.

El maíz es uno de los cultivos anuales más significativos en Chile, con 50.061 hectáreas sembradas; de ellas, 39.420 se localizan en la macrozona centro-sur, representando el 79% del total nacional según datos de ODEPA (2023). Esta región enfrenta actualmente un contexto complicado, caracterizado por la aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados, altos precios de insumos y una creciente presión hídrica asociada al cambio climático.

En este marco, un equipo de investigadores de la Universidad de O’Higgins (UOH), en colaboración con cuatro universidades brasileñas, está evaluando tecnologías que reduzcan la dependencia de fertilizantes químicos sin comprometer el rendimiento del maíz. La investigación se enfoca en el uso de silicio, un elemento que ayuda a enfrentar el estrés hídrico, y Azospirillum brasilense, una bacteria que fija nitrógeno atmosférico y acelera el desarrollo de raíces.

Los datos preliminares revelan que solo el 50% del nitrógeno aplicado es absorbido realmente por las plantas, mientras que el resto se pierde por volatilización y lixiviación, impactando directamente en la economía de los productores. Estas pérdidas también tienen repercusiones ambientales, ya que la lixiviación contamina aguas superficiales y subterráneas, y el nitrógeno volatilizado contribuye a la formación de óxido nitroso (N₂O), un potente gas de efecto invernadero alrededor de 300 veces más fuerte que el CO₂.

Frente a esta situación, el proyecto 240178 “Retos y soluciones sostenibles para fortalecer la cadena productiva del maíz en la región centro-sur de Chile”, respaldado por ANID, une a la UOH, la Universidad de Chile y cuatro instituciones brasileñas: la Universidad Estadual Paulista (UNESP), la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, el Instituto Federal Goiano y la Universidad Federal de Maranhão. La iniciativa busca desarrollar soluciones prácticas que mejoren la eficiencia de los cultivos y fortalezcan el vínculo científico entre ambos países. “Este proyecto nos permite consolidar la colaboración con estas universidades brasileñas y fomentar el intercambio de académicos y estudiantes, un aspecto esencial para avanzar en la investigación aplicada en maíz”, destacó Dilier Olivera Viciedo, académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) y director del proyecto.

Tecnologías para aumentar la eficiencia del cultivo

El silicio y Azospirillum brasilense se presentan como herramientas prometedoras para afrontar la actual situación del cultivo de maíz. El silicio, presente de forma natural en los suelos agrícolas, al ser incorporado al cultivo, refuerza la estructura de la planta, disminuye la pérdida de agua y mejora la tolerancia al estrés hídrico.

Por su parte, Azospirillum brasilense es una bacteria benéfica que fija nitrógeno atmosférico y promueve el crecimiento de raíces más robustas, lo que mejora la absorción de nutrientes y potencia la eficiencia del cultivo.

“La combinación del silicio y Azospirillum brasilense incrementa la eficiencia del maíz, disminuyendo la necesidad de nitrógeno químico y mejorando la tolerancia durante periodos de estrés hídrico. Esta es una estrategia concreta hacia una agricultura más sostenible sin comprometer el rendimiento”, enfatizó el Dr. Anderson de Moura Zanine, investigador de la Universidad Federal de Maranhão y parte del equipo brasileño involucrado en el proyecto.

Los ensayos realizados hasta ahora en la macrozona centro-sur han proporcionado resultados preliminares que apoyan esta combinación, y están siendo sistematizados para ofrecer recomendaciones prácticas adaptadas a las condiciones locales. Si estas tendencias se mantienen, las tecnologías basadas en silicio y Azospirillum brasilense podrían representar una alternativa viable para reducir costos, mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno y enfrentar de manera más efectiva los impactos del cambio climático sobre el cultivo.

Una red internacional al servicio del territorio

El proyecto ha reunido a la UOH, la Universidad de Chile y cuatro instituciones brasileñas expertas en nutrición vegetal, microbiología y manejo de cultivos. Esta colaboración ha facilitado la armonización de metodologías, el intercambio de avances y el desarrollo de investigaciones innovadoras en condiciones productivas distintas a las de Brasil, además de fortalecer la formación de estudiantes y la movilidad académica.

blank “Este es el momento de reunir a los investigadores, que cada uno aporte desde su especialidad y avanzar juntos en estrategias sostenibles para la agricultura”, mencionaron los investigadores brasileños durante el seminario de cierre del proyecto, realizado en la Universidad de O’Higgins.

Al concluir esta fase, el equipo continuará con la validación y transferencia de los resultados, con el propósito de asegurar que las recomendaciones lleguen a tiempo a los productores y asesores técnicos de la macrozona. Esta iniciativa se perfila como un aporte significativo para uno de los cultivos más importantes de Chile y clave para la seguridad alimentaria del país.

Con Información de www.diarioelpulso.cl

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