(Únete a nuestro canal de Whatsapp y sé el primero en recibir noticias)
Pucón, un lugar de volcanes, humo de leña y activismo peculiar. Hace unas semanas, mientras disfrutaba de una empanada sin sal y un cortado más caro que una lavadora en Temuco, me enteré de una nueva y controvertida causa: el llamado «apartheid gastronómico». Un grupo de activistas globales decidió declarar la guerra a… ¡los israelíes de vacaciones que regresan tras su servicio militar! Así es, no a Netanyahu o al ejército, sino a los mochileros en busca de hummus por Colo Colo.
La consigna era clara: si eres israelí, no eres bienvenido. Olvídate del shawarma, la pizza y las ensaladas con nombres en inglés. Regresa a tu carpa y come avena, que eso es lo que tu opresiva geopolítica exige. En Pucón, donde los hongos y los cafés experimentales abundan, la justicia se sirve fría, con ropa de marca y filtros de Instagram.
Ahí estaban, con sus prendas de moda y teléfonos de última generación, proclamando zonas libres de judíos. ¿Qué puede ser más solidario con Palestina que prohibir un “tocomple” a un joven de 22 años que acaba de salir del ejército y busca sanar su trauma mirando el Villarica? Ciertamente, un fenómeno digno de un análisis profundo, pero también de un sketch humorístico.
En medio de este caos, surgió un héroe: nuestro alcalde, el «Corino Amachado» de la paz, bajó de los cielos. Con firmeza, dijo «NO» a la discriminación, aunque los que no pagan patente o hacen figuras de arena en la playa no tengan la misma suerte. Sostuvo que las relaciones internacionales no se deciden en el menú del restaurante ni con el pan local.
¡Bravo! Esto merece una medalla, aunque sea de chocolate. Aunque Pucón no se destaca por su diplomacia, en esta ocasión el alcalde actuó con resolución, evitando una «guerra santa» en la fila del sushi. Impidió que la frase “Free Palestine” se convirtiera en “Free delivery solo para chilenos”.
Los activistas todavía están ahí, rodeados de tambores, vestidos con ropa técnica, abrazando árboles para lidiar con su frustración. Analizan conflictos internacionales mientras fuman albahaca y confunden Ramallah con Reñaca. Son buenas personas, pero están desorientadas. No se puede pedir un boicot a Israel desde unas zapatillas Adidas, ni hablar de opresión mientras se toma un café de avena a precio excesivo. ¡Coherencia, por favor!
Y el medio local, como siempre, ofrece su mirada amplia a través de Santiago Pavlovic. Así es Pucón. Se luchan causas lejanas, se discrimina por nacionalidad y se cobra un café a sobreprecio sin remordimientos. Pero no todo está perdido. Mientras tengamos un alcalde comprometido con la igualdad (y consigo mismo), aún hay esperanza.

*Richard “Villarrica” Lake es un jubilado de Pucón con demasiado tiempo libre y, según él, “experto en todo”. Asegura ser “nacido y criado” en la zona, aunque no podemos validar esa afirmación. Está decidido a recorrer cada rincón de la comuna en busca de temas para escribir, pero no podemos asegurar que lo logre.
Con Información de www.lavozdepucon.cl







