
Por Felipe García, director Cono Sur de Tinsa by Accumin
El reavalúo fiscal de las propiedades ocurre cada cuatro años y, la verdad, los aumentos en las contribuciones han sido bien notables.
En 2018, el avalúo fiscal de los bienes raíces no agrícolas subió en promedio un 35%. Luego, en el reavalúo de 2022, el aumento promedio fue del 23,4%, llevando el valor total de las propiedades de $327 billones a $404 billones. En total, entre 2016 y 2022, el incremento acumulado llegó a un 67,8%.
Esto ha afectado directamente el monto de contribuciones que deben pagar los dueños. Para que se entienda mejor, tomemos un ejemplo concreto: un departamento en Las Condes que en 2017 valía alrededor de $175.000.000, pagaba cerca de $117.000 en contribuciones trimestrales. Hoy, en 2025, esa cuota subió a aproximadamente $200.000, lo que equivale a un aumento de casi el 70%.
Y si además consideramos el costo del crédito hipotecario, la cosa se complica aún más. Supongamos que ese depa se compró en 2017 con un crédito a 30 años, un pie del 10% y la tasa promedio de entonces. El dividendo mensual, al momento de adquirir el crédito, era alrededor de $765.000. Ahora, solo por la actualización de la UF, ese dividendo ha escalado hasta cerca de $1.125.000.
En total, si sumamos el aumento en las contribuciones y el dividendo, en estos 8 años, esa familia ha visto un alza significativa en los costos de mantener su hogar, de aproximadamente un 48%, lo que se traduce en unos $4.675.000 extra al año. Y eso sin contar el aumento en los gastos comunes y el costo de vida, que, en el mismo lapso, ha subido un 47%.
Por otro lado, de acuerdo a la Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE, entre 2017 y 2023, el salario medio en Chile solo creció un 5,76% (de $781.485 a $826.535). A la luz de estas cifras, es evidente que cada vez se hace más complicado para muchas personas —y no solo para los que tienen harto dinero, como ilustra este caso— mantener la propiedad de una vivienda comprada hace 10, 15 o más años.
En este panorama, no es raro que algunas familias se vean obligadas a vender sus casas, ya que no pueden asumir los gastos, especialmente aquellas cuyos ingresos no han aumentado como se esperaba o, incluso, se han mantenido casi estancados. Son malas noticias hoy, en un país que busca precisamente ampliar el acceso a la propiedad, reducir la dependencia del arriendo y fortalecer la seguridad económica de los hogares, pensando en su futuro y en la vejez.
Con Información de portalmetropolitano.cl







