jueves 3 abril 2025
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¿Qué implica el Trabajo Social?

Por: Vania Guajardo Hurtado

Docente de la carrera de Servicio Social

IP Santo Tomás, sede Rancagua

A finales del siglo XIX, en Nueva York, vivía la pequeña Mary Ellen Wilson, una niña que sufría un maltrato inimaginable a manos de sus padres adoptivos. Ante esta alarmante situación, los vecinos decidieron informar a Ettan Angel Weller, un pionero en el campo del Trabajo Social, quien comprendió la grave vulnerabilidad que padecía Mary Ellen. Después de un año recopilando pruebas del abuso, y al no existir legislación que protegiera a los niños, Weller acudió a la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad Animal. En el tribunal, se presentaron argumentos sobre la protección de los animales para ilustrar la necesidad de que el Estado protegiera a la niña. Este hecho marcó un hito significativo en la historia de la infancia y del Trabajo Social, ya que puso de manifiesto la urgencia de crear leyes que resguardaran a los niños y niñas.

La historia de Mary Ellen nos permite comprender la esencia del Trabajo Social, a menudo asociado únicamente a actividades asistenciales, pero que, en su raíz, busca visibilizar las constantes vulneraciones que ocurren en nuestra sociedad. Aunque este caso fue extremo, hoy en día hemos logrado establecer importantes pactos civilizatorios, destacando la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, surge la pregunta: ¿acaso seguimos enfrentando vulneraciones en nuestros días?

A pesar de que como sociedad podamos rechazar estas situaciones, no podemos evitar que continúen afectando a quienes las padecen. Enfrentar todas esas vulneraciones, ya sean encubiertas, visibles o ignoradas, debe llevar al Trabajo Social a erigirse como una profesión crítica, exigente y demandante de acciones concretas, tanto en políticas públicas como en iniciativas desde la sociedad civil. Conceptualizar el Trabajo Social en el contexto actual implica reconocer nuestro rol en la búsqueda de dignidad para todos, persiguiendo una justa demanda de justicia social.

En la mitad del siglo XX, el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman nos hablaba de las “sociedades líquidas”, en las que se desarrolla la modernidad y donde se disuelven los vínculos y relaciones humanas. Este individualismo, que a menudo nos hace desatender el sufrimiento ajeno, genera incertidumbre y un persistente sentir de vulnerabilidad. Este es el contexto que enfrentamos hoy, y en respuesta, el Trabajo Social se dedica a la búsqueda constante de espacios de encuentro social.

A pesar de que asumimos diversos roles y funciones, el corazón de nuestra profesión radica en la inquietud y la movilización ante las vulneraciones y sufrimientos sociales, que se manifiestan en dolores y fracturas que afectan el derecho legítimo de todas las personas a alcanzar el bienestar. Este es el propósito de nuestra profesión y lo que nos impulsa a recordar en una sociedad a menudo olvidadiza, las vulneraciones que, en este siglo XXI, todavía persisten.

Con Información de www.elrancaguino.cl

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