Los Lagos

Puntos fundamentales para un envejecimiento saludable: un reto tanto personal como comunitario.

Verónica Guerra Ibacache

Profesora de Terapia Ocupacional, U.Central

El aumento constante de la esperanza de vida en Chile es un logro social notable, pero también trae consigo un desafío importante: no se trata solo de vivir más años, sino de hacerlo con bienestar, autonomía y propósito. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) introduce el concepto de envejecimiento saludable, definido como el desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite a las personas lograr lo que valoran a lo largo de su vida, lo cual no necesariamente implica estar libre de enfermedades.

La capacidad funcional deriva de la interacción entre las habilidades físicas y mentales de los individuos y los entornos en los que habitan. Por lo tanto, el envejecimiento saludable no depende únicamente de decisiones personales, sino también de las condiciones sociales, comunitarias y estructurales que influyen en este proceso a lo largo de la vida.

Uno de los aspectos clave es la preservación de la autonomía e independencia. Fomentar una actividad física regular, adaptada a cada etapa de la vida, contribuye a mantener la movilidad, prevenir caídas y promover la salud mental. Asimismo, la estimulación cognitiva y el aprendizaje constante refuerzan funciones como la memoria, la atención y la toma de decisiones, apoyando así una vejez activa y participativa.

Otro aspecto esencial es la participación social significativa. Establecer conexiones, sentirse parte de una comunidad y tener oportunidades para contribuir a los demás refuerza el sentido de propósito y disminuye el riesgo de aislamiento y soledad no deseada, factores que afectan directamente la calidad de vida.

La salud mental es fundamental para un envejecimiento saludable. Identificar y abordar a tiempo el malestar psicológico, combatir los estereotipos negativos sobre la vejez y promover una visión respetuosa hacia las personas mayores son pasos cruciales para su bienestar. Envejecer no significa necesariamente deterioro o pérdida de valor social, y promover esta idea es fundamental para construir una sociedad más inclusiva.

Además, la OMS resalta la necesidad de crear entornos amigables para las personas mayores, como viviendas seguras, barrios accesibles, transporte adecuado y servicios de salud oportunos y continuos. La posibilidad de participar activamente y mantener la autonomía también depende de los contextos donde las personas transitan diariamente.

En conclusión, avanzar hacia un envejecimiento saludable demanda una responsabilidad compartida. Individuos, comunidades y el Estado deben unir esfuerzos para crear condiciones que permitan envejecer con dignidad. Invertir en envejecimiento saludable no solo mejora la calidad de vida de las personas mayores, sino que también fortalece la cohesión social y el bienestar colectivo.

El envejecimiento saludable es un proceso que se forja a lo largo de toda la vida, empezando incluso desde la infancia. Reconocer esto hoy es fundamental para asegurar un mañana más justo, inclusivo y humano para todas las generaciones.

El artículo Claves para un envejecimiento saludable: un desafío individual y colectivo apareció primero en Osorno en la Red.

Con Información de osornoenlared.cl

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