Esta semana nos hemos enterado de que un reconocido centro termal de la zona instaló un letrero en apoyo a la causa palestina, mencionando la tragedia que allí se vive, lo cual fue interpretado por algunos como una limitación de acceso para israelíes. Este hecho rápidamente se viralizó a través de un video, generando un intenso debate en redes sociales y exponiéndonos a una situación poco deseada como comunidad.
Es preocupante que nuestra comunidad sea percibida de esta manera, siendo conocida por excluir a turistas de una nacionalidad específica debido a decisiones políticas y militares ajenas. Resulta indeseable que Pucón se asocie política e ideológicamente con un conflicto que lleva décadas o incluso milenios, dependiendo del punto de vista desde el que se considere, y que tiene raíces que no podemos resolver desde aquí.
Además, es injusto que estas acciones comunicacionales se interpreten como prácticas generalizadas, ya que pueden disuadir a los turistas israelitas y a aquellos que se identifiquen con estas causas (como estadounidenses o británicos), potencialmente alejándolos de nuestra comuna si se sienten inseguros. Esto afecta a toda la comunidad de prestadores turísticos locales.
Es completamente válido tener posturas políticas y humanitarias, pero eso no justifica caer en discriminaciones arbitrarias, las cuales están penadas en nuestra legislación y que perjudican la imagen de Pucón como destino internacional. Por ello, celebramos la posición del alcalde en este asunto, ya que importar un conflicto tan complejo a nuestra comunidad puede impactar considerablemente en nuestra economía y amenazar la atractividad y seguridad que hasta ahora hemos ofrecido a los turistas internacionales. Sin embargo, parece crucial ir más allá y asegurar legalmente que nuestra comuna sea un lugar diverso y tolerante con los turistas internacionales que adopten nuestras reglas.
En Nigeria, han muerto decenas de miles de cristianos y, como cristianos, desearíamos que los responsables de ese genocidio no pudieran disfrutar de los privilegios de nuestro país. Sin embargo, sería impensable establecer una prohibición sobre su nacionalidad, pues eso significaría pagar las consecuencias del daño causado por otros. Hacemos un llamado a la prudencia y a evitar caer en la propaganda que desemboca en acciones perjudiciales para toda la comunidad. Lo que ocurre en Gaza es trágico, sin duda, y (mientras se redacta esta editorial se anuncia un acuerdo de paz que permitirá su reconstrucción, lo que es una buena noticia). Pero intentar “castigar” a una nacionalidad entera solo terminará perjudicando nuestro destino y el bienestar futuro de todos los que aquí habitamos.
Con Información de www.lavozdepucon.cl








