
Rocío Zúñiga Tapia, Académica de Enfermería en la Universidad Andrés Bello
Con la llegada de la primavera comienza un proceso de renovación que no solo se nota en la naturaleza, sino también en nuestra salud. Con más luz y esos días más largos, la energía crece y solemos sentir más ganas de hacer cosas. Sin embargo, no todos pueden aprovechar esos beneficios.
Puede parecer raro, ya que afuera todo se ve más alegre y vibrante. Pero los cambios de estación afectan nuestro cuerpo. La mayor exposición al sol puede alterar nuestros ritmos biológicos, y para quienes tienen vulnerabilidad emocional, esto puede causar más inestabilidad. También puede aparecer el trastorno afectivo estacional, que afecta el ánimo en ciertas épocas. Aunque se asocia principalmente al invierno y su falta de luz, la primavera, con sus intensos contrastes, también puede ser un factor desencadenante.
Es clave darles atención a los síntomas tempranos, como insomnio, cansancio constante, irritabilidad o pérdida de interés en cosas que solíamos disfrutar. Visitar a un profesional de la salud, contar con el apoyo de familiares y amigos, y adoptar hábitos sanos como el ejercicio, la relajación y una alimentación equilibrada son medidas fundamentales para prevenir estos problemas.
La primavera no solo trae renovación a nuestro alrededor, sino que también es una buena oportunidad para reflexionar y atender esos procesos internos que afectan nuestra salud mental. Abordar este aspecto nos lleva a un bienestar más integral, valorando tanto el cuidado emocional como el físico.
Con Información de portalmetropolitano.cl







