Maule

Para los ancianos, siempre es buen momento para continuar aprendiendo.

Iván Palomo G., director del Centro de Longevidad VITALIS en la Universidad de Talca y del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES-CUECH); Coordinador de la Red Interuniversitaria de Envejecimiento Saludable de Latinoamérica y el Caribe (RIES-LAC / COMLAT-IAGG).

Envejecimiento poblacional y oportunidades

Chile vive un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. Actualmente, aproximadamente 1 de cada 5 chilenos tiene 60 años o más, y se estima que para 2050 esta cifra será de 1 entre 3. Lejos de ser una carga, las personas mayores representan un valioso capital humano, social y cultural. Este cambio demográfico nos impulsa a replantear la vejez como una etapa llena de oportunidades para crecer, contribuir y aprender. En lugar de tratar el aumento de la población mayor como un problema, debemos verlo como parte de la «revolución de la longevidad», un logro de la sociedad moderna que nos invita a crear espacios para su desarrollo continuo en la tercera edad.

Beneficios de seguir aprendiendo en la vejez

Continuar estudiando o adquiriendo nuevas habilidades después de los 60 años no solo es posible, sino altamente recomendable. Diversos estudios indican que la formación continua en la tercera edad es fundamental para mantener la mente activa, prevenir el deterioro cognitivo y elevar la autoestima. Aprender cosas nuevas, desde un idioma hasta manualidades o tecnología, actúa como una potente estimulación cognitiva, fortaleciendo las conexiones neuronales y retrasando la pérdida de memoria. Además, el aprendizaje continuo conlleva beneficios emocionales y sociales: participar en cursos o talleres proporciona a las personas mayores una mayor autonomía, les hace sentir útiles y les ayuda a ampliar su círculo social. En resumen, la curiosidad y el estudio en la vejez favorecen una vida más activa y satisfactoria. A continuación, se presentan los principales beneficios de la formación continua en esta etapa de la vida:

  • Estimulación mental: Mantiene el cerebro activo y ayuda a prevenir o frenar el deterioro cognitivo, reduciendo el riesgo de demencia.
  • Bienestar emocional: Aprender otorga un sentido de logro y propósito, mejorando la autoestima y reduciendo el riesgo de depresión al mantener a la persona motivada y enfocada en nuevos proyectos.
  • Socialización: Los cursos y talleres brindan oportunidades para conocer nuevas personas y compartir con diferentes generaciones, combatiendo la soledad y el aislamiento.
  • Autonomía y salud: Adquirir nuevas habilidades (por ejemplo, en tecnología, salud o ejercicio físico) permite a las personas mayores desenvolverse mejor en su vida cotidiana, fortaleciendo su independencia y promoviendo un envejecimiento activo.

Casos inspiradores en la Región del Maule

En la Región del Maule ya se observan experiencias exitosas que evidencian el impacto positivo de la educación continua en la tercera edad. Por ejemplo, la Universidad de Talca, a través del Centro de Longevidad VITALIS y el CIES, ha ofrecido tres ediciones (2023, 2024 y 2025) de cursos especialmente diseñados para personas mayores, abarcando temas como actividad física, agricultura, bienestar y emprendimiento. Cerca de 300 personas mayores de la región han participado, recibiendo certificados tras dos meses de clases. Muchos de ellos asistieron por primera vez a un campus universitario, compartiendo espacio con estudiantes jóvenes, lo que demuestra que el intercambio intergeneracional enriquece a todos. Estos ejemplos locales confirman que, cuando se les brinda la oportunidad, las personas mayores responden con entusiasmo, desafiando mitos sobre la vejez y generando historias inspiradoras de superación y aprendizaje.

Una invitación a la educación continua

En este contexto, el mensaje es claro e inspirador: nunca es tarde para aprender. Si eres una persona mayor (o tienes un ser querido en esta etapa), te animamos a aprovechar las oportunidades de formación disponibles en tu comunidad. Existen talleres, cursos y programas educativos ofrecidos por universidades, municipalidades y organizaciones sociales dirigidos a personas mayores. En la Universidad de Talca, por ejemplo, se abren convocatorias para cursos, talleres e iniciativas intergeneracionales donde jóvenes y mayores aprenden juntos. El conocimiento no se cierra con la edad; al contrario, permanecer intelectualmente activos permite a nuestros mayores continuar contribuyendo a la sociedad con su experiencia, adaptarse a los cambios actuales y, sobre todo, disfrutar de una vida más plena y significativa. La invitación está hecha: involúcrate en el maravilloso camino de la educación permanente. Ya sea inscribiéndote en un curso formal o aprendiendo de forma autodidacta sobre algo que siempre te interesó, cada nuevo conocimiento es un paso hacia un envejecimiento más activo, saludable y feliz. Recordemos que el aprendizaje es un viaje a lo largo de toda la vida. A cualquier edad, podemos descubrir, crecer y renovarnos.

blank

Con Información de www.diarioelcentro.cl

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *