La tan esperada ampliación de la Avenida Sanchina —anteriormente conocida como Escrivá de Balaguer—, crucial para la conectividad entre Machalí y Rancagua, enfrenta importantes retrasos que han alterado en varias ocasiones su fecha de finalización. Aunque se había anunciado que las obras concluirían a finales de 2024, la proyección actual del SERVIU de O’Higgins indica que la entrega no se realizará hasta abril de 2026.
Desde el SERVIU de la Región de O’Higgins informaron que el contrato, adjudicado en diciembre de 2022, se encuentra en ejecución y su finalización se ha prorrogado hasta abril de 2026.
Con una inversión de más de 13.700 millones de pesos, mayormente financiados por el Gobierno Regional y el SERVIU, el proyecto busca modernizar 2,1 kilómetros de la vía que conecta la Carretera del Cobre con la calle Aríz en Machalí.
La iniciativa incluye la construcción de una doble calzada de hormigón, ciclovías, aceras, semáforos, señalización vial, iluminación LED, paisajismo y mobiliario urbano; lo que contribuirá a crear una avenida de alto estándar que mejorará la conectividad y seguridad vial entre Machalí y Rancagua.
No obstante, el entusiasmo inicial se ha visto afectado por los retrasos. Actualmente, el avance físico de la obra es del 57%, enfocado en la construcción de la calzada, la instalación de tuberías de agua potable y drenaje, así como parte de la infraestructura en la mediana. El paisajismo, el riego y la instalación de luminarias también están en marcha, aunque el SERVIU reconoce que solo se completará el 40% de la iluminación en diciembre de 2025.
El sistema de aguas lluvias avanza con la construcción del colector HDPE y sumideros desde la Carretera del Cobre hasta la calle Aríz. Sin embargo, la falta de aprobación por parte de Essbio para las modificaciones en las redes de agua potable ha obstaculizado parte de las obras y desajustado el cronograma.

DE 2024 A 2026: CAMBIO EN EL CRONOGRAMA
El proyecto se inició el 28 de diciembre de 2022 y se estableció un plazo de 840 días para su ejecución, lo que implicaba que las obras debían concluir el 15 de abril de 2025. Sin embargo, en marzo pasado, el director regional del SERVIU, Omar Gutiérrez, mencionó que los plazos se extenderían hasta finales de 2025. La situación ha variado y, tras nuevas evaluaciones, la finalización se prevé para abril de 2026, un año después de la fecha original.
El desajuste es aún más notable al considerar los trabajos de agua potable. Según el cronograma inicial, estos debían comenzar en abril de 2023 y finalizar en agosto de 2024, pero continúan sin concluir.
“El proyecto ha enfrentado modificaciones significativas solicitadas por ESSBIO, lo que ha generado ajustes en el diseño y coordinación para evitar duplicidad de costos en futuras etapas. Actualmente se están realizando obras sin conexión final a las redes sanitarias, las cuales se integrarán en la etapa 2B del proyecto vial”, explicaron desde SERVIU.
Asimismo, mencionaron que “la empresa CGE S.A.A. ha presentado un presupuesto actualizado para el retiro y reubicación de infraestructura eléctrica, dividido en tres etapas, con un costo estimado de más de 17.000 UF. La empresa contratista está gestionando pagos por etapas para facilitar la intervención”.
La empresa Tapusa S.A., responsable de la ejecución, está trabajando en 2,1 kilómetros de avenida, que incluirán una calzada de hormigón de 22 centímetros de espesor, ciclovía de 2,5 metros pintada de azul, aceras de dos metros en ambos lados, además de infraestructura de saneamiento, sumideros y colectores de aguas lluvias. También se proyecta la instalación de luminarias LED en la mediana, semaforización, señalización vial, especies nativas y ornamentales, mobiliario urbano y un sistema de riego automatizado.
Más allá de cifras y plazos, es la comunidad la que más ha sufrido los retrasos. Los residentes de la zona han tenido que lidiar con desvíos, polvo, ruido, y congestión diaria debido a las obras incompletas.
La avenida, que se esperaba estuviera operativa en su nueva versión a fines de 2024, sigue en construcción. Si se cumplen los nuevos plazos, la comunidad deberá esperar hasta abril de 2026 para ver finalizada una intervención que originalmente debía completarse en menos de tres años.
El desafío ahora es evitar que este proyecto se convierta en una serie de demoras interminables, como ocurrió con la Carretera El Cobre, cuya modernización se prolongó durante años, generando malestar y desconfianza entre los vecinos de Machalí y Rancagua. La esperanza es que Avenida Sanchina no repita esa historia y se convierta en la obra vial moderna y eficiente que la comunidad necesita.

Con Información de www.elrancaguino.cl







