SAN BERNARDO.- Veintinueve cosechas, que se traducen en 1.196 tomates sembrados en nuestra propia tierra, son una clara muestra del éxito del programa de Huertos Ecológicos Comunitarios que Molymet lleva impulsando durante seis años en la Villa Las Alamedas, Cinco Pinos, Carbomet, Rinconada de Nos, Los Portales, Santa Filomena, Barrio Estación y Barrio Santa Filomena.
Acá, los vecinos han sembrado de todo: lechugas, brócolis, melones, tunas, zanahorias, achicorias, coliflor, betarragas, pimentones, tomates cherry y acelgas. Ellos cuidan y cosechan lo que luego llevan a la mesa.
También se cosechan hierbas como orégano, cilantro y perejil, además de flores como caléndulas, que no solo adornan los hogares, sino que también ayudan a las abejas y crean un ambiente más armonioso.

En todo este proceso, Francisco Cornejo, un técnico agrícola encargado del programa, acompaña a las juntas de vecinos con capacitaciones sobre producción orgánica de hortalizas, dándoles la posibilidad de acceder a una alimentación más saludable y de calidad.
“Nuestra meta es que cada persona involucrada, junto a su familia, consuma alrededor de 200 gramos de hortalizas orgánicas al día, durante todo el año. Buscamos mejorar la calidad de vida de la comunidad,” menciona Cornejo.

“Las capacitaciones incluyen 20 talleres teóricos, abarcando desde cómo son las semillas y su germinación, hasta el cuidado del agua y su importancia para los cultivos. También examinamos el suelo, sus características y cómo prepararlo correctamente para lograr cultivos saludables,” agrega.
ENDORFINAS
Este vínculo con la naturaleza también tiene efectos positivos para la salud. “Estudios han demostrado que conectarse con la tierra mejora la satisfacción personal y aumenta las endorfinas, que ayudan a aliviar el dolor y generan bienestar,” explica el especialista.
Patricia Otarola, vecina de Villa Las Alamedas, manifiesta a El Amanecer de Lo Herrera que “dejé de trabajar y caí en una depresión, pero el trabajo en la huerta me ha levantado el ánimo. Es bueno estar pendiente de que las cosas funcionen.”

María Morales, otra vecina de Villa Las Alamedas, agradece el apoyo de Francisco Cornejo, quien “siempre ha estado presente, incluso en momentos difíciles de salud. Nos ha enseñado mucho en este entretenido proceso.”
Cada junta de vecinos tiene su propio espacio para cultivar, y Molymet aporta invernaderos para poder sembrar hortalizas todo el año. También se instalan sistemas de riego de última generación.
UNIÓN DE VECINOS
Lo bonito de esta historia de los Huertos Ecológicos Comunitarios es que Molymet entrega las herramientas para que los participantes cosechen y lleven productos a casa.
Esta iniciativa ha sido clave para entender cómo funcionan los procesos orgánicos en las 123 hectáreas de nogales de Molymet, fortaleciendo el tejido social entre las comunidades aledañas y contribuyendo a la seguridad alimentaria.

También se busca crear conciencia sobre reciclaje, el efecto invernadero y el calentamiento global. Por eso, se recolectan residuos orgánicos de las casas, que se compostan y se convierten en abono para los cultivos, cerrando el círculo y aportando al medio ambiente.
Otros huertos comunitarios destacados son el de Villa Carbomet, ubicado en Pasaje Seis 2795, donde 22 personas se organizan semanalmente para repartir las tareas agrícolas.

“Aquí también hay árboles como duraznos, manzanas, nogales, palto, naranjos y limones. Los viernes nos juntamos para repartir las tareas y revisar el huerto que apadrina Molymet. La empresa nos ha apoyado un montón con esta buena idea. Poder comer lo que uno mismo cultiva es muy gratificante y también nos ha ayudado a unirnos como vecinos,” comenta la vecina Andrea Urra.
Del mismo modo, María Cristina Contreras afirma que “es muy bueno aprovechar este espacio con el huerto, porque le damos un uso práctico a toda la comunidad. Tenemos comida saludable, lo que nos ayuda a relajarnos y sobrellevar el día a día.”
Con Información de delh.cl







