Maule

Marcela Ibáñez: la tintorera de Rari que recupera los colores del entorno.

Desde Rari, en la región del Maule, Marcela Ibáñez dirige la Escuela Correvuela, un espacio enfocado en la formación, investigación y rescate de tintes y fibras naturales, combinando tradición, sustentabilidad e identidad local.

Correvuela, la Escuela de Formación en fibras y tintes naturales, fue establecida por Marcela Ibáñez Muñoz, especialista en tintorería ubicada en la localidad rural de Rari. Su aprendizaje proviene del contacto con el territorio, trabajando a la par con artesanas y textileros, y hoy en día mezcla saberes ancestrales con una perspectiva agroecológica y sustentable. Desde 2019, se dedica a impartir cursos centrados en la transmisión del conocimiento y la investigación.
En 2018, obtuvo en España el Grado de Formadora de tintoreros en The Dyer’s House y, en 2017, se capacitó en estampado botánico con la tintorera Marianne Meier.
Correvuela se esfuerza en rescatar prácticas tradicionales, investigar la nativa, y explorar fuentes tintóreas locales. El video que acompaña esta entrevista forma parte del Proyecto MUJER CAMPESINA «Tejedora de Identidad Local», en colaboración con la artesana Guadalupe del Carmen, experta en tejido en crin y raicilla de álamo en Rari – Colbún.

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¿Cómo comenzó el emprendimiento?
El emprendimiento surgió de la curiosidad por el entorno. Hace 15 años, al mudarme aquí en una etapa nueva de mi vida, tras ser madre, busqué formas alternativas de vivir y crear. Esta zona está llena de artesanía y materiales, y al relacionarme con mis vecinos y sus historias, la tintorería comenzó a resonar en mí.

¿Qué la motivó a iniciarlo?
Cuando buscaba información sobre la tintorería, solo encontré recetas relacionadas con la lana. Deseaba profundizar en la integralidad del oficio, en la historia y la química detrás de él. Fue entonces cuando descubrí un lugar en España y decidí ir a aprender.

¿Hubo algún momento clave que marcó el inicio de este emprendimiento?
Sí, al encontrar los conocimientos y abordar la historia de la tintorería y su conexión con cada territorio y la naturaleza. Sentí la necesidad de compartir y propagar estos saberes desde una perspectiva de cuidado por el oficio del color.

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¿Qué ofrece y qué lo hace especial?
En Correvuela brindamos formaciones personalizadas, adaptadas a las necesidades de quienes desean aplicar la tintorería desde un enfoque agroecológico y sustentable en sus creaciones.

¿Cómo se elabora el producto?
Nuestra primera etapa es la recolección de materiales colorantes. Me adapto a lo que cada estación del año ofrece, dejando que la naturaleza guíe el proceso. Recolectamos, llevamos los materiales a la olla, donde, mediante calor, extraemos los colores; luego, acondicionamos la fibra, que puede ser lino, seda o lana, para aplicar el color. Aunque se puede resumir en tres pasos, detrás de esto hay muchas etapas complejas.

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¿Por qué es importante mantener la calidad y la autenticidad?
Nos destacamos por trabajar exclusivamente con productos naturales. El color en tintorería requiere adherirse a fibras naturales para asegurar una buena fijación, además de reflejar nuestro compromiso con la sostenibilidad. Las materias primas y sus ciclos son parte integral de nuestro proceso en Correvuela.

¿Qué papel juega la localidad o la región en el emprendimiento?
La región del Maule es privilegiada por su diversidad de materias y oficios que pueden integrarse en la tintorería natural. Nuestra investigación se basa en la aplicación de tintes naturales y fibras locales, explorando la paleta de colores de cada área.

¿El producto refleja la identidad local?
Sí, porque utilizamos colores únicos que nos brinda el territorio.

¿Cuál ha sido el mayor desafío que ha encontrado?
Enfocado en la formación, la investigación nos ha permitido redescubrir colores perdidos en nuestra zona. Si podemos ayudar a revivir estos colores, a pesar de que no sea un desafío económico, es una satisfacción personal que contribuye a recuperar un patrimonio inmaterial de nuestro país.

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¿Qué aprendizajes destacan desde que comenzó?
La tintorería ha sido históricamente un ámbito cerrado. A través de nuestro enfoque moderno, buscamos compartir y divulgar conocimientos para evitar que se pierdan. En nuestra región existen muchos oficios que pueden integrar la tintorería.

¿Qué consejo daría a otros emprendedores?
Es difícil aconsejar, ya que cada experiencia es única, pero creo que es clave ser perseverantes y creer en los sueños propios. Es esencial pensar en cómo tu emprendimiento puede contribuir a algo más que lo económico; que tenga un propósito que sume valor.

¿Cómo ha impactado tu emprendimiento en tu vida o en tu entorno?
El territorio ha sido fundamental para mí. La relación con mis vecinas, artesanas de micro cestería, ha generado un trabajo colaborativo que nos ha unido y nos ha dado sentido a lo que hacemos.

¿Tienes planes de crecer o lanzar nuevos productos o servicios?
Actualmente estamos en una etapa estable, con productos permanentes. Mantenemos nuestras formaciones, adaptándonos a los intereses de los participantes y continuamos capacitándonos, no solo en tintorería, sino también en gestión cultural.

¿Qué te gustaría que sintieran los clientes al conocer los productos o lo que hacen?
Espero que perciban la coherencia en nuestro trabajo. Es gratificante que, al acercarse a comprar, pregunten por la historia y proceso, viendo reflejado ese esfuerzo en el producto final.

El labor de Marcela Ibáñez no solo revive saberes ancestrales, sino que también fortalece la identidad del Maule a través del color, la colaboración y el respeto por el territorio. Correvuela sigue creciendo desde la investigación, la formación y la coherencia entre oficio, naturaleza y comunidad.

Con Información de www.diarioelcentro.cl

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