La nueva Ley de Seguridad Privada trae desafíos a las empresas del rubro y queda harto por hacer.
Ya es un hecho, po.
La Ley de Seguridad Privada comenzará a entrar en vigor en noviembre, después de que se publique el último reglamento en el Diario Oficial.
El largo y profundo debate sobre esta ley enriqueció un marco normativo crucial para nuestra sociedad y ayudó a definir objetivos, más allá de la apremiante necesidad de mejorar las cifras de seguridad en Chile.
Así, la Ley 21.659 no solo se enfoca en la profesionalización y regulación del sector, sino que además reconoce a la industria como un actor fundamental para alcanzar los objetivos que establece.
Esto convierte a la Ley de Seguridad Privada en un nuevo reto para las empresas del sector, ya que regula y reconoce el trabajo de los guardias y vigilantes privados; avanza en la profesionalización del rubro, mejora la coordinación con carabineros e incorpora tecnologías de punta.
Como ocurre con toda ley, y en una sociedad golpeada por la delincuencia, debemos seguir perfeccionándola, con medidas que exijan a las empresas de seguridad privada y a quienes las contratan, cumplir con un piso mínimo de condiciones mejoradas, tanto en la capacitación como en una legislación que proteja de manera efectiva a los agentes.
La seguridad de nuestro país no es solo una preocupación, es una misión compartida.
Por eso, todos los involucrados tenemos que colaborar con la mejor disposición para fortalecer la coordinación entre el sector público y privado, lo que nos permitirá prevenir delitos y combatir la delincuencia.
Andrés Muñoz Álvarez
Con Información de portalmetropolitano.cl








