El público de Viña del Mar ha ejercido históricamente el poder de consagrar o hacer caer a los artistas con su temido abucheo. Aunque esto es parte de la esencia del festival, ¿sigue siendo un juicio justo o es momento de reconsiderarlo?
Desde hace más de sesenta años, el Festival de Viña del Mar se ha establecido como el evento musical más importante de Latinoamérica. Sin embargo, lo que realmente lo distingue de otros festivales no es solo su prestigioso escenario, sino la temida respuesta del público: las “pifias”.
El público de la Quinta Vergara es reconocido por su exigencia y crítica. Desde los años 60, cuando el festival comenzó a transmitirse por televisión, los espectadores asumieron un papel protagónico, determinando con aplausos o abucheos el destino de cada artista.
¿Por qué se “pifia” en el Festival de Viña?
Las pifias en Viña van más allá de una simple desaprobación; son una expresión colectiva de poder y juicio popular. Las razones pueden ser diversas:
- Presentación deficiente: Si el artista no cumple con las expectativas, el público es inflexible.
- Fallos técnicos o improvisaciones forzadas: El escenario de Viña demanda perfección.
- Rechazo a la figura del artista: A veces, el abucheo se debe a la historia o postura del artista.
- Desacuerdos con las decisiones del jurado: Si el público no está de acuerdo con las premiaciones, el descontento se manifiesta.
- Motivos políticos o sociales: En ocasiones, la desaprobación representa algo más allá de la música.
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Artistas que han fracasado en el Festival de Viña
A lo largo de la historia del festival, varios artistas han sufrido la desaprobación del “Monstruo“. Algunos de los fracasos más memorables incluyen:
- Gloria Simonetti (1968): La cantante chilena fue abucheada en ambas presentaciones, atribuyendo las pifias a una campaña en su contra debido a su vínculo familiar con un empresario.
- Miriam Makeba (1972): La artista sudafricana recibió un abucheo monumental que duró varios minutos, deteniéndose solo cuando interpretó su famosa canción “Pata-Pata”.
- José Vasconcelos (1980): El humorista brasileño fue rechazado por el público tras una rutina repetitiva.
- Óscar Gangas (1998): El humorista chileno no logró agradar con una rutina sin chistes de doble sentido, lo que provocó una fuerte ola de pifias.
- Vanessa Miller (2003): La actriz presentó a “La Nana Argentina”, pero su rutina no conectó con el público, llevándola a ser abucheada y a abandonar el escenario prematuramente.
- Ricardo Meruane (2011 y 2016): En ambas presentaciones, el humorista no logró conquistar al público, siendo recordado por su frase “Gracias, gracias, no se molesten” en medio de las pifias.
- Jani Dueñas (2019): La comediante fue abucheada durante su acto, lo que la obligó a abandonar el escenario antes de lo planeado.
- Javiera Contador (2024): Su rutina, que se basaba en anécdotas familiares, no logró captar el interés del público y fue duramente criticada en redes sociales.
- George Harris (2025): El comediante venezolano debutó en Viña con grandes expectativas, pero su estilo de “humor” y su escaso conocimiento del público chileno no lograron conectar con la Quinta Vergara, lo que generó una ola de pifias y críticas.
Opiniones críticas sobre las “pifias”
Recientemente, diversos artistas y comediantes han cuestionado la validez y el impacto de las “pifias” en el Festival de Viña. Tras la presentación de Javiera Contador en 2024, donde fue abucheada, varios colegas manifestaron su desacuerdo con esta práctica.
Sergio Freire, un reconocido comediante chileno, afirmó: “La pifia es una falta de respeto… Es parte de los festivales, como que se comunican así“. Sin embargo, destacó que estas reacciones deberían ser evaluadas con mayor calma y no de forma inmediata durante la actuación.
De igual forma, Luis Slimming, tras su exitosa actuación en el mismo festival, instó al público: “Ojalá que la recepción que tuvo la Quinta hoy la tuviesen siempre, con todos los colegas, porque hay mucha gente que se para acá y sacrifica todo“.
Estas declaraciones reflejan una creciente reflexión entre los artistas sobre el rol de las “pifias” y cómo estas pueden afectar la confianza y carrera de los profesionales del entretenimiento.
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¿Sigue siendo relevante el “pifeo” hoy?
En una sociedad donde la cancelación y la crítica en redes sociales son algo cotidiano, surge la pregunta de si las “pifias” son una forma válida de expresión popular o un reflejo de una cultura destructiva.
En el pasado, estos silbidos eran espontáneos, una reacción genuina del público. Actualmente, muchas veces se convierten en un acto anticipado, casi un “ritual” sin sentido. En algunos casos, incluso se han usado para humillar gratuitamente a artistas, sin un criterio más allá de la burla colectiva.
¿Sigue siendo el “Monstruo” un jurado justo o se ha vuelto una audiencia tóxica?
La Quinta Vergara continúa siendo un escenario único, donde el aplauso y las pifias coexisten como símbolos de la pasión de su público. Sin embargo, en una época en la que la empatía y el respeto están en crisis, es válido reflexionar si las pifias siguen siendo un acto de exigencia artística o simplemente un capricho de las masas.
Con Información de www.diarioelcentro.cl