Maule

La práctica profesional como elemento clave de la EMTP: El momento en que se decide si la trayectoria avanza… o se quiebra.

Antonieta Muñoz Quilaqueo. Profesora en Educación Técnico-Profesional – Universidad Austral de Chile. Candidata a Magíster en Política y Gestión Educacional – Universidad de Talca.

En la Educación Media Técnico Profesional (EMTP), la práctica profesional es más que un mero trámite para obtener el título; es el momento más vulnerable y crucial en la trayectoria formativa de los estudiantes. Durante esta etapa, los jóvenes entran al mundo laboral y se decide si su proceso educativo concluirá de manera digna o se verá interrumpido, afectando no solo su desarrollo, sino también a sus familias y a sus posibilidades de movilidad social.

Año tras año, miles de estudiantes comienzan sus prácticas con aspiraciones legítimas de aprendizaje, reconocimiento y oportunidades laborales. Sin embargo, para muchos, esta etapa se convierte en una experiencia de precariedad y desgaste que interrumpe su formación. El resultado es conocido, pero poco analizado: jóvenes que finalizan la enseñanza media sin titularse, quedando solo con su licencia de educación media, y sin el reconocimiento técnico que la EMTP debería proporcionar como pasaporte hacia empleos calificados.

Uno de los problemas centrales de esta situación radica en la responsabilidad del sector productivo.

Los centros de práctica no ofrecen un favor ni una oportunidad desinteresada; son parte vital del proceso formativo, lo que implica un compromiso real, acompañamiento y condiciones dignas. Cuando los estudiantes son tratados como mano de obra gratuita, sin apoyo económico, sin tutoría efectiva y sin el reconocimiento de su condición de aprendices, la práctica pierde su función pedagógica y se convierte en una forma encubierta de precarización.

No recibir remuneración, asumir costos de transporte y alimentación, y enfrentar largas jornadas de trabajo es insostenible para estudiantes que provienen en su mayoría de contextos vulnerables. La falta de apoyo económico resulta expulsiva, obligándolos a elegir entre subsistir o completar sus estudios, perpetuando así desigualdades que la educación debería ayudar a reducir.

No obstante, esta responsabilidad no recae únicamente en el sector productivo. Las instituciones educativas y los docentes de la EMTP tienen un papel crucial en este proceso. Acompañar a los estudiantes en sus prácticas significa buscar y validar centros que respeten a los aprendices, hacer un seguimiento real de sus condiciones, mediar en conflictos y protegerlos ante situaciones de abuso o incumplimiento.

Cuando esto no se logra, la práctica termina siendo un abandono institucional. Es urgente replantear esta etapa, ya que cuando una práctica se quiebra no solo se pierde un título, sino también una oportunidad de futuro que, como sociedad, no podemos seguir ignorando.

Con Información de www.diarioelcentro.cl

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