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La obligación de preservar vidas

Alfredo Bravo.

Fotos: Marco Lara

La enorme responsabilidad que recae sobre los hombres y mujeres que se dedican a rescatar vidas, especialmente de ahogamientos en piscinas, playas, lagos y parques acuáticos, es indudablemente pesada. Estos profesionales son conocidos como salvavidas o guardavidas.

En nuestro país, existen numerosos espacios habilitados para bañistas, especialmente durante la temporada de verano, donde la presencia de salvavidas es crucial para garantizar la seguridad de los visitantes. Su labor es cuidar a los bañistas, promoviendo un ambiente de educación y respeto, aunque deben reconocer que no tienen autoridad para sancionar a los infractores.

En la región de O’Higgins, varios lugares exigen la presencia de un salvavidas. Las playas de Pichilemu no son la excepción, donde estos profesionales realizan un trabajo destacado al cuidar y asistir a un gran número de turistas.

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La responsabilidad de un salvavidas

David Isaac Osorio León, de 32 años, lleva 14 años trabajando en este oficio, obtenido a través de un curso impartido por la Marina de Chile, que incluye un examen teórico y una situación práctica que consiste en rescatar a una persona en peligro de ahogarse.

Entre los requisitos esenciales se encuentra el conocimiento de primeros auxilios, el significado de las banderas (roja y verde), conocer las normativas de la playa y cumplir con los horarios establecidos, así como llevar una alimentación balanceada.

Originario de Pichilemu, David compartió sus experiencias en el rol de salvavidas. Relató que uno de los momentos más impactantes y difíciles es el fallecimiento de un bañista, lo que resulta especialmente doloroso para las familias. Sin embargo, su compromiso es asegurar que, al final del día, las familias se retiren felices, disfrutando de sus vacaciones.

El rescatista destaca la importancia de mantener siempre la mirada en el agua y, en caso de emergencia, utilizan un silbato para alertar a los bañistas. Si la persona en peligro se encuentra lejos de la orilla, emplean tablas de rescate.

En la playa principal de Pichilemu, hay cinco torres distribuidas en Caletilla, Punta de Lobos y Cahuil, con un total de 32 salvavidas. Además, cuentan con tres supervisores, 32 salvavidas y dos TENS (Técnicos en Enfermería de Nivel Superior). Estos últimos, implementados en 2024, ofrecen asistencia al público en lo que se conoce como “punto cardio”, donde se brinda servicio para mediciones de presión arterial y azúcar, lo que ha sido fundamental en la atención al público.

David menciona que el trabajo de salvavidas ha evolucionado con el tiempo, ahora disponen de tablas, motos de agua, bugis para el traslado y tablas de rescate, entre otros recursos que antes no estaban disponibles.

“Hemos avanzado de manera positiva hacia la mejora del servicio para el público que nos visita, al mismo tiempo que se ha incrementado el número de salvavidas”, señala.

Comparado con años anteriores, David ha notado una disminución en la cantidad de visitantes en enero y febrero de este año en comparación con otros periodos.

Como nativo de Pichilemu, invita a todos a conocer esta localidad turística agradable y bien organizada. Recomienda respetar a las autoridades presentes en la playa, incluyendo a los salvavidas, y disfrutar al máximo de la experiencia en Pichilemu.

Implementos de rescate

Para el rescate de personas en situaciones de peligro, contar con el equipamiento adecuado es esencial para los salvavidas en playas, piscinas, lagos y parques acuáticos. Los implementos esenciales incluyen silbatos, tablas de rescate, tubos de rescate, aletas, camillas, botiquines de primeros auxilios, binoculares, radios, bugis y motos de agua.

Con Información de www.elrancaguino.cl

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