
Septiembre siempre nos invita a reflexionar sobre nuestro Chile y a detenernos a pensar en el modelo de país que queremos construir. Es un mes de celebrar nuestra historia y tradiciones, pero también de mirar hacia el futuro.
Ese futuro depende de nuestra capacidad para formar, reconvertir y potenciar los talentos. El crecimiento del país debe ir de la mano con asegurar que la gente tenga las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos que trae la transformación tecnológica y productiva que estamos viviendo.
En el OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) hemos decidido asumir un rol clave en este proceso, convencidos de que formar talento es formar país. El desarrollo futuro de Chile se basa en nuestra capacidad para generar y reconvertir capital humano. Por eso, trabajamos para acercar la capacitación a las comunidades, modernizar la formación laboral y convertir la innovación en una herramienta concreta para aumentar la productividad, la inclusión y la sostenibilidad. En los últimos cinco años, hemos capacitado a más de 4,5 millones de personas, articulado 29 millones de horas de formación y gestionado más de $6.700 millones en becas con enfoque social.
Hoy nos enfrentamos a una verdadera brecha estructural de talentos. Las industrias están avanzando a pasos agigantados en la adopción de nuevas tecnologías, mientras que el sistema formativo no se actualiza con la misma rapidez. Lo vemos, por ejemplo, en la minería de Antofagasta, en la salmonicultura de Los Lagos y en la construcción del Bío Bío: hay vacantes disponibles, pero cuesta encontrar personas con las competencias adecuadas. El desafío no solo es económico, sino también estratégico.
En ese sentido, resulta sorprendente que el reciente debate presidencial no haya incluido un bloque sobre educación, capacitación y formación, justo cuando la preocupación por el empleo vuelve a ser tema en la agenda pública. La discusión sobre trabajo no puede limitarse a cuántos empleos hay, sino que debe incluir cómo preparamos a la gente para los cambios productivos que ya están sucediendo.
Por eso hemos impulsado iniciativas como la Ruta del Talento Regional, que conecta formación, territorio y necesidades productivas. También hemos fortalecido programas como Talento Pyme y Valor Pyme, que permiten a las pequeñas y medianas empresas acceder a diagnósticos gratuitos, planes de capacitación personalizados y redes efectivas de acompañamiento. Asimismo, hemos potenciado Talento Mujer, una iniciativa destinada a visibilizar y conectar el talento femenino con oportunidades reales en sectores estratégicos donde la participación de mujeres sigue siendo baja. Al mismo tiempo, hemos adoptado con fuerza el camino de la innovación abierta, a través de convocatorias como FIT Construcción y FIT Pyme, que han movilizado proyectos y escalado soluciones con impacto en productividad, digitalización, sostenibilidad y desarrollo de talento, convirtiendo brechas en oportunidades y democratizando el acceso a la innovación.
Chile está en un momento clave para proyectar su desarrollo, y la capacitación tiene que ser la llave que abra ese camino. Modernizar la Ley de Capacitación y avanzar hacia un sistema que dé mayor protagonismo a los trabajadores en la definición de su trayectoria formativa es una tarea urgente. Solo así podremos responder a un mercado laboral cada vez más dinámico, donde las personas construyen carreras flexibles y necesitan actualizarse constantemente. Como OTIC CChC, hemos asumido el compromiso de articular esfuerzos, sumar capacidades y consolidar un país donde el talento esté en el centro de la estrategia nacional, convirtiéndose en el motor de crecimiento, inclusión y futuro.
Con Información de portalmetropolitano.cl







