- En 2025, Rodrigo Alarcón debutó en la primera división, firmó su primer contrato profesional, sufrió el descenso de su equipo y enfrentó la dolorosa pérdida de su padre, su gran apoyo en el inicio de su carrera. Comparte su experiencia de estos meses de altibajos y reflexiona sobre su futuro deportivo, con una clara convicción: “La disciplina siempre supera al talento”.
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Hay años que quedan grabados en la memoria: el de la graduación, el del matrimonio o el nacimiento de los hijos. Pero también hay otros que resultan difíciles de olvidar, como una montaña rusa que sube y baja a gran velocidad, provocando ganas de gritar: “¡Detengan esto, quiero bajar!”. Al parecer, eso mismo le sucedió al joven futbolista puconino Rodrigo Alarcón a sus 20 años. Debutó en la primera división con la Unión Española de Santiago, firmó su primer contrato profesional, pero también experimentó la amargura de un descenso a Primera B y, para colmo, tuvo que despedir a su padre, el dirigente deportivo Joel Alarcón, que falleció pocos días antes de que terminara el 2025.
Rodrigo, quien pasó hasta el 1 de enero en Pucón, se toma un momento para dialogar con La Voz de Pucón, apenas horas antes de concluir el año. Hace un recorrido por su trayectoria deportiva: comenzó en la escuela de fútbol municipal bajo la tutela de Aldo Garrido, luego estuvo en pruebas en clubes de Santiago en 2020. No logró quedar en Colo Colo, pero sí en la Unión Española. La pandemia interrumpió su avance, pero en 2021 regresó a la capital para reintegrarse a las divisiones menores de Santa Laura. En 2024 se mudó a las instalaciones del club en Independencia y en julio de 2025 debutó en el profesionalismo contra la Universidad de Chile. Después de ese hito, firmó su contrato profesional.
“Este año fue como un ‘sube y baja’. En lo personal, logré mis objetivos, aunque se extendieron más de lo esperado. Mi meta principal era debutar, jugar y convertirme en profesional. La situación del club es complicada (descendimos a Primera B), así que, aunque me fue bien, siempre se quiere que al equipo le vaya mejor”, menciona.
Respecto al impacto de su descenso en su primer año, Alarcón lo toma con calma. Parece entender que le quedan muchos años por delante y que el éxito y el fracaso son partes de un mismo proceso. “Independientemente de que hayamos descendido, mi objetivo sigue igual: sumar minutos, sin importar la categoría. Si juego es porque lo busqué y me lo gané. No tiene que ver con la división. Puede que en Primera B los juveniles tengan más oportunidades, pero si no entreno bien, no sirve de nada”, explica.
En nombre del padre
Alarcón comenzó como futbolista infantil en el club local Comercial, donde su padre fue jugador y dirigente. Es evidente que la influencia de Joel, quien falleció recientemente, fue fundamental. A pesar de la tristeza, Rodrigo aborda el tema con madurez, aunque su voz delata la emoción. “Nunca imaginé terminar el año así. Pero siempre tengo presente que él me vio cumplir nuestros sueños, porque el sueño era de los dos. Siempre lo hablábamos: había que seguir, independientemente de las circunstancias”, expresa. “Me quedo con la sensación de que él estaba allí, viéndome cumplir nuestro sueño de jugar profesionalmente”.
Refiriéndose a la huella que su padre dejó en su carrera, asegura: “Mi papá es todo para mí, incluso ahora que no está. Aunque me vio poco como profesional, estuvo presente en los momentos más difíciles. Siempre conté con su apoyo. Después de cada partido, era el primero en escribirme. Mi principal motivación ha sido mi familia, especialmente mi papá”.
Al reflexionar sobre su trayectoria, Rodrigo reconoce que gran parte de lo que es hoy se lo debe a Joel: “Nunca podré retribuirle lo que hizo por mí. Lo que quiero es que se sienta orgulloso de mí. Sé que hasta su último día estuvo orgulloso de mí y seguiré trabajando para que siga siendo así”.
Acerca de las emociones que ha experimentado a una edad tan temprana, Alarcón tiene claro que el talento no es suficiente en el fútbol; el bienestar emocional y el equilibrio son fundamentales para el éxito. “Es bueno tener talento, pero si la cabeza no funciona, no encontrarás éxito porque así es la vida. Yo estaba haciendo realidad mis sueños y luego enfrenté esta pérdida”, comparte. “Por eso digo que hay que fortalecer la mente para seguir adelante, algo que me enseñó mi papá. Lo que más me motiva a seguir, a pesar de las adversidades, es él. Estoy convencido de que él jamás aceptaría que abandonara esto.”
Al concluir la entrevista, Rodrigo Alarcón deja un mensaje para los jóvenes deportistas: fortalecer su salud emocional. “Si aman esto y de verdad quieren luchar por sus sueños, que lo hagan. Hay muchas cosas que hay que trabajar: no solo el físico y el talento. Van a enfrentar más caídas que triunfos, y si no están mentalmente fuertes, les resultará más complicado alcanzar sus objetivos”, aconseja, y concluye con una reflexión que resuena: “La disciplina siempre supera al talento”.
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Con Información de www.lavozdepucon.cl








