La actividad cotidiana de Carabineros en Los Ángeles y en toda la provincia en la lucha contra el narcotráfico cuenta con el respaldo insustituible del can Hamir, quien ha demostrado su eficacia en la región.
En su batalla diaria contra el tráfico de drogas, la policía uniformada tiene un aliado excepcional: un Golden Retriever de cuatro años que forma parte de la unidad OS7 de Los Ángeles. Desde su cachorro, fue entrenado por el Grupo de Adiestramiento Canino de Carabineros, convirtiéndose en un elemento clave en el esfuerzo por combatir el narcotráfico en la región del Biobío.
El sargento segundo Pablo Escobar Valdés es el guía y compañero inseparable de Hamir, y juntos trabajan codo a codo desde hace dos años. “Hamir es un perro dócil y juguetón, como es habitual en su raza. Pesa 45 kilos, y solo yo puedo trabajar con él. Nuestra conexión es esencial para su efectividad en el campo”, explica el funcionario.
Hamir no es un perro común. Su entrenamiento comenzó en sus primeros meses de vida, usando sustancias que imitan el olor de drogas reales en cumplimiento con estándares internacionales. Esta formación especializada le permite identificar de manera precisa narcóticos ocultos en compartimentos de vehículos, maletas y contenedores, lugares que a menudo son ignorados por los humanos.


Hamir se ha convertido en un miembro clave de la unidad antidrogas
El capitán Juan Gonzales Vásquez, jefe del OS7 de Los Ángeles, también subraya la importancia operativa de Hamir: “Es un miembro esencial de nuestra unidad antidrogas. Su olfato entrenado nos permite detectar narcóticos en áreas donde la inspección humana resulta complicada. Cada vez que marca algo, nos brinda una alerta invaluable que puede resultar en una incautación significativa bajo la Ley 20.000”.
Además de su trabajo en el terreno, el equipo OS7 complementa las habilidades de Hamir con labores de inteligencia y análisis, mejorando así la efectividad de los procedimientos y el alcance de las investigaciones.
La carrera de un perro detector no es indefinida. Según Escobar Valdés, los canes de esta unidad operan hasta los 9 años, siempre que no presenten problemas de salud antes de esa edad. Al retirarse, tienen la oportunidad de disfrutar de su jubilación junto a los compañeros con quienes trabajaron. “Cuando Hamir se jubile, lo llevaré a casa. No es solo un colega, es parte de mi familia”, expresa orgullosamente el sargento.
Hamir, con su nobleza y su incansable olfato, simboliza la mejor colaboración entre los seres humanos y el mundo animal. Sin buscar reconocimiento ni títulos, este héroe de cuatro patas sigue patrullando nuestras calles, con la lealtad y valentía inigualables de un perro.


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Con Información de elcontraste.cl