Las altas temperaturas, los cambios en los hábitos de consumo y los traslados aumentan el riesgo de intoxicaciones y gastroenteritis durante el verano. Expertos alertan sobre la importancia de la manipulación segura de alimentos y el uso responsable de medicamentos para evitar emergencias médicas durante las vacaciones.
Cuando llega el verano, también emergen problemas comunes pero a menudo pasados por alto: las intoxicaciones alimentarias y los trastornos digestivos. El Ministerio de Salud indica que las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) tienden a aumentar en la temporada cálida, principalmente debido a una manipulación y conservación inapropiadas, así como al consumo de alimentos contaminados. Según un informe reciente del Ministerio, en la temporada 2024-2025, los brotes de intoxicación alimentaria mostraron un incremento notable, concentrándose un 40% de los casos en el hogar y en actividades recreativas.
Durante las primeras seis semanas del verano 2025, se registraron 214 brotes que afectaron a 577 personas, resultando en 17 hospitalizaciones en todo el país, lo que evidencia un aumento en la frecuencia de estas enfermedades estivales. Los mariscos y pescados mal conservados destacaron como los principales causantes de los brotes, seguidos por comidas preparadas y huevos.
“El calor, la refrigeración inadecuada y la manipulación errónea crean un entorno propicio para la proliferación de bacterias como Salmonella, Escherichia coli y Campylobacter. Un simple error, como una mayonesa casera o un marisco mal refrigerado, puede convertir un día de relax en una urgencia médica en menos de seis horas”, advierte Soledad Velásquez, farmacéutica de Farmacias Ahumada.
Los síntomas más comunes incluyen diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y deshidratación. Estudios clínicos en Chile revelan que los niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas son los más predispuestos a complicaciones. Según datos de la Red Asistencial Pública, la gastroenteritis aguda es uno de los motivos más frecuentes para acudir a urgencias en verano. “Estos síntomas suelen aparecer entre 2 y 24 horas tras el consumo de alimentos contaminados; aunque frecuentemente son leves, pueden resultar graves para quienes son más vulnerables”, señala Velásquez.
Prevención: El escudo invisible en tu cocina
La seguridad alimentaria inicia antes del primer bocado. La experta subraya que mantener la cadena de frío es esencial: los alimentos perecederos no deben estar a temperatura ambiente más de una hora si el termómetro marca más de 30°C. “Cuando se rompe la refrigeración, especialmente en carnes, pescados o lácteos, el riesgo de intoxicación aumenta significativamente, incluso si los alimentos parecen estar en buen estado”, señala la especialista.
Cocinar adecuadamente los alimentos es clave para prevenir intoxicaciones. Huevos, carnes y pescados crudos o cocidos de manera insuficiente pueden transmitir bacterias como Salmonella o Listeria. “Alcanza una temperatura interna segura para eliminar los patógenos que no son visibles”, añade Velásquez.
La higiene durante la preparación es igualmente crucial. Lavar las manos antes de manejar alimentos, limpiar superficies y utensilios, además de evitar cocinar en áreas contaminadas, reduce considerablemente los riesgos. “La mejor forma de evitar intoxicaciones alimentarias es a través de la prevención: higiene, manipulación adecuada y cocción segura”, enfatiza.
Por último, la prevención comienza en el momento de la compra y continúa en la cocina. Adquirir productos en lugares confiables y autorizados es fundamental, al igual que mantener separados los alimentos crudos de los cocidos para evitar la contaminación cruzada. “Nunca se debe utilizar la misma tabla o cuchillo para carnes crudas y alimentos listos para consumir, ya que pequeños descuidos pueden provocar enfermedades gastrointestinales”, advierte la experta.
Tratamiento y cuándo consultar al médico
Al manifestarse los primeros síntomas, muchas veces se recurre al botiquín en busca de alivio rápido. Sin embargo, Velásquez advierte: “La automedicación para cuadros digestivos conlleva un alto riesgo”.
La farmacéutica comenta que, ante síntomas leves, lo más importante es hidratarse. Sin embargo, el uso indiscriminado de antibióticos o de antiespasmódicos que interrumpen el movimiento intestinal puede ser perjudicial. “Si hay una infección bacteriana, parar la diarrea artificialmente puede evitar que el organismo elimine el patógeno, complicando aún más el cuadro”, añade. También apunta que los pacientes crónicos, como aquellos que toman medicamentos para la presión o diabetes, pueden altera su absorción o sufrir deshidratación severa más rápidamente.
En este sentido, un farmacéutico puede recomendar el uso de sales de rehidratación oral para restablecer electrolitos, o probióticos específicos para regresar la flora intestinal, todo bajo un enfoque de manejo primario de síntomas leves.
Si bien la mayoría de las intoxicaciones son autolimitadas, hay señales de alerta que requieren atención médica inmediata, especialmente en niños y ancianos. “Se sugiere acudir al médico si hay fiebre alta persistente, deshidratación, sangre en las heces, vómitos continuos o dolor abdominal intenso”, indica Velásquez.
Disfrutar de un verano sin complicaciones es posible al adoptar hábitos saludables y rigurosos. “El verano se puede disfrutar sin sustos si tomamos conciencia y hacemos decisiones informadas desde el hogar ante los primeros síntomas”, concluye la profesional.
Con Información de www.diarioelpulso.cl







