El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa de la OMS para resaltar la importancia de cuidar este aspecto de nuestras vidas.
La OMS define la salud mental como el estado de bienestar que nos permite sobrellevar el estrés, aprender, trabajar y aportar a la comunidad. Esta abarca aspectos emocionales, psicológicos y sociales que influyen en cómo pensamos, sentimos y tomamos decisiones.
Cristóbal Toledo, psicólogo deportivo de Sportlife, menciona que, muchas veces, la salud mental se pasa por alto frente a la salud física, ya sea porque no es tan evidente como un problema físico o porque culturalmente no validamos preocupaciones sobre cómo nos sentimos. “Es fundamental entender que la salud física y la salud mental están súper conectadas; una no puede existir sin la otra”, recalca.
En este sentido, enfatiza que el deporte y la actividad física tienen un impacto directo en nuestro bienestar general, ya que ejercitarse no solo fortalece el cuerpo, sino que también mejora nuestra salud mental. Algunos de los beneficios principales son:
Reducción del estrés y la ansiedad: hacer ejercicio ayuda a liberar tensiones y regula el cortisol, la hormona del estrés.
Mejor estado de ánimo: después de entrenar, el cuerpo libera endorfinas que generan sensaciones de bienestar y energía.
Mayor autoestima y confianza: lograr metas y mejorar en el ejercicio potencia la sensación de éxito, lo que refuerza el amor propio.
Mejor descanso: la actividad física mejora la calidad del sueño, clave para descansar y sentirnos bien.
Estimulación cognitiva: entrenar potencia la concentración, memoria y agilidad mental.
“Muchos creen que para que el ejercicio impacte en la salud mental se necesita rendir al máximo o entrenar horas, pero la evidencia dice lo contrario. Incluso sesiones breves y regulares pueden generar mejoras significativas en el ánimo y la calidad de vida”, indica Cristóbal Toledo.
El experto comparte varias recomendaciones para integrar el deporte en el autocuidado mental:
Elegir actividades que se disfruten: si el ejercicio es placentero, se convierte en un hábito que se sostiene en el tiempo.
Comenzar de manera gradual: no se trata de hacer todo de una vez (sobre todo después del “18”), sino de mantener la constancia.
Incluir la actividad en la rutina diaria: pequeños momentos de movimiento generan grandes cambios; lo importante es organizarse para cumplir con las metas de ejercicio.
Combinar el ejercicio con autocuidado: el descanso, la buena alimentación y las pausas son parte del equilibrio. Recordar que los procesos no son lineales.
Entrenar acompañado: compartir la experiencia aumenta la motivación y la conexión social, lo que ayuda a mantener el esfuerzo.
“Este Día Mundial de la Salud Mental, el mensaje es claro: moverse es parte de cuidarse. El deporte no solo transforma el cuerpo, sino que también es una de las herramientas más efectivas y accesibles para fortalecer la mente y mejorar nuestro bienestar en la vida diaria”, concluye Cristóbal Toledo, psicólogo deportivo de Sportlife.
Con Información de radioportales.cl







