Luisa Melo, exdirectora del orfanato San Ramón Nonato y exfuncionaria del Vaticano, responde a las acusaciones sobre adopciones ilegales durante la dictadura.
A pocos pasos de la Basílica de San Pedro en Roma, una mujer chilena de rostro amable y voz serena accede a hablar. Ella es Luisa Melo, antigua funcionaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz del Vaticano y exmonja conocida como Sor Teresa Melo. Entre 1980 y 1981, estuvo a cargo del Asilo de la Infancia San Ramón Nonato en Curicó.
Durante la entrevista, Melo niega con firmeza las acusaciones que la vinculan a una red de adopciones ilegales de menores chilenos en el extranjero. Esta investigación lleva años siendo examinada por la Justicia chilena. “No he recibido nada a cambio, muchos de esos niños viven aquí en Italia y han tenido lo mejor de la vida”, declaró a Domani, un medio italiano que documentó su testimonio.
El asunto salió a la luz en 2014 gracias a una investigación del medio Ciper Chile, que reveló cómo la institución en Curicó, bajo la dirección de religiosas mercedarias, facilitó la entrega de decenas de niños en adopciones irregulares. Mayormente, estas adopciones se realizaron hacia familias extranjeras durante las décadas de 1970 y 1980.

Testimonios
Sandra María Ríos, quien residió en el orfanato desde su nacimiento hasta 1987, acusa a Sor Teresa de encubrir abusos físicos y sexuales y de facilitar adopciones forzadas. “Pasamos por un infierno con ella. Aparentemente era una madre cariñosa, pero dentro de la institución había violencia”, comentó.
Su hermano Cristian también fue separado y adoptado en otra ciudad. Actualmente busca desesperadamente a Francisco, su hermano desaparecido, quien, según investigaciones, fue adoptado en Italia bajo el nombre de Francesco Grillo Conti. “He contactado a la policía italiana y a Interpol, pero no he obtenido información”, señala.
Otro testimonio, el de René Mestre, revela que una monja del orfanato cambió su destino de adopción para entregarlo dentro de Chile. “Solo tenía un día de vida. No podía defenderme”, dice, culpando directamente al Estado chileno por los vacíos legales que permitieron estas irregularidades.
Según lo informado por Ciper, Sor Teresa Melo habría contado con la colaboración de un juez de menores de San Fernando, quien facilitaba documentos para agilizar las adopciones internacionales. Al ser consultada acerca de estos hechos, Melo dijo: “Esta historia me persigue desde hace 40 años. Si desean más información, diríjanse al juzgado de menores de San Fernando.”
A pesar de los testimonios, Melo mantiene su inocencia y niega haber recibido compensaciones por las adopciones. La causa por adopciones irregulares en dictadura continúa abierta en Chile, mientras cientos de personas en todo el mundo buscan conocer su origen biológico.
Con Información de www.diarioelcentro.cl







