Aquí tienes una versión reescrita con un estilo más chileno:
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Obesidad en pendejos y jóvenes, envejecimiento biológico, salud pública y la importancia de la prevención temprana se destacan en un estudio revolucionario presentado en el Congreso Futuro 2026.
Un estudio interdisciplinario de la Universidad de Chile descubrió que hay una relación entre la obesidad desde la infancia o adolescencia y señales de envejecimiento biológico acelerado en adultos jóvenes, incluso antes de llegar a los 30 años. Esta investigación, pionera en Chile y toda América Latina, siguió a participantes desde su nacimiento y entrega pruebas clave para armar políticas de prevención y salud pública.
Los resultados provienen del análisis de 205 adultos jóvenes entre 28 y 31 años, parte del Estudio Longitudinal de Santiago, una de las cohortes de nacimiento más antiguas del país. El estudio sugiere que el impacto del sobrepeso no solo se ve como un riesgo a futuro, sino que puede dejar huellas biológicas que se pueden medir en etapas tempranas de la vida adulta.
Un estudio chileno con impacto internacional
El estudio fue publicado en la revista científica JAMA Network Open con el título “Long-Term Obesity and Biological Aging in Young Adults” y fue liderado por la Dra. Paulina Correa Burrows (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA; GERO) y el Dr. Christian González Billault (Facultad de Ciencias; GERO).
El equipo está compuesto por expertos en nutrición, salud pública, geriatría y biología molecular, incluyendo a la Dra. Raquel Burrows, la Dra. Cecilia Albala, el Dr. Carlos Sepúlveda, el Dr. Felipe Salech, el Dr. Rodrigo Troncoso y el Dr. Daniel Bunout, todos de la Universidad de Chile y centros relacionados.
Congreso Futuro 2026 y envejecimiento biológico
El estudio tuvo su espacio en el Congreso Futuro 2026, donde participó Steve Horvath, creador de uno de los relojes epigenéticos más utilizados para calcular la edad biológica. Durante su charla “De la molécula de ADN a la edad biológica”, el investigador enfatizó la importancia de este tipo de evidencia para entender los primeros procesos de envejecimiento.
Seguimiento desde el nacimiento: una ventaja clave
Uno de los grandes aportes del estudio es su diseño longitudinal, que permitió analizar las trayectorias de índice de masa corporal (IMC) a lo largo de la vida, no solo mediciones puntuales.
“Seguir a las personas desde etapas tempranas permite observar trayectorias: no es lo mismo una foto aislada que una exposición continuo en el tiempo”, explica la Dra. Correa Burrows.
Para calcular el envejecimiento biológico, el equipo usó relojes epigenéticos basados en metilación del ADN (Horvath y GrimAge), además de mediciones complementarias como longitud telomérica y biomarcadores inflamatorios, entre ellos hs-CRP e IL-6.
Brecha entre edad cronológica y biológica
Los resultados mostraron diferencias notables entre quienes mantuvieron un IMC saludable y aquellos que presentaron obesidad sostenida desde temprana edad.
“En promedio, encontramos una brecha del 15% al 16%, y en algunos casos la diferencia entre edad biológica y cronológica llegó a ser de hasta un 48%”, señala la investigadora.
Un punto importante es que todos los participantes estaban clínicamente sanos, sin diagnósticos de enfermedades crónicas, lo que refuerza la idea de que estos cambios pueden ser biológicamente silenciosos, pero significativos.
Un cambio de paradigma en la comprensión de la obesidad
Para la Dra. Correa Burrows, los hallazgos representan un giro conceptual:
“La obesidad no solo es un riesgo a futuro; también puede asociarse a señales biológicas que se pueden medir en jóvenes”.
Desde la óptica de la salud pública, la evidencia respalda la necesidad de intervenir de forma temprana, ya que la duración de la exposición al exceso de peso podría afectar el desgaste biológico acumulado y el desarrollo futuro de enfermedades crónicas.
El equipo planea continuar el seguimiento de esta cohorte, profundizar en los mecanismos biológicos que explican estas conexiones y evaluar si intervenciones sostenidas en el estado nutricional y metabólico pueden llevar a una disminución en los marcadores de envejecimiento biológico.
Así, el estudio abre nuevas líneas de investigación y aporta evidencia científica sólida para fortalecer estrategias preventivas desde la infancia y adolescencia, con un impacto directo en la planificación de políticas de salud para el futuro.
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Con Información de portalmetropolitano.cl







