LO BARNECHEA.- El Día Mundial Sin Bolsas Plásticas busca crear conciencia sobre el daño que causan estos plásticos al medio ambiente. Las bolsas plásticas son una de las principales fuentes de contaminación y se han convertido en un ícono de nuestra cultura de lo desechable.
A pesar de la Ley 21.100, conocida como «Chao Bolsas Plásticas», que se implementó en 2018, aún vemos muchas bolsas plásticas de un solo uso y alternativas reutilizables que no cumplen con la norma. Muchos las consideran «eco» solo porque llevan etiquetas que dicen biodegradables o ecoamigables, aunque no siempre es así.
En el marco del Día Mundial Sin Bolsas Plásticas, la Municipalidad de Lo Barnechea, en conjunto con Unibag, llevó a cabo una actividad especial para reafirmar su compromiso con la reducción de plásticos de un solo uso y promover la reutilización responsable. La actividad incluyó un Contenedor de Acopio de Bolsas Reutilizables para recoger bolsas dañadas y facilitar su reciclaje.
El objetivo principal de esta acción fue visibilizar los avances logrados gracias a la Ley 21.100 y, al mismo tiempo, resaltar la necesidad de cambiar hacia una cultura de reutilización y gestión adecuada de las bolsas al final de su vida útil. Se busca concientizar a la ciudadanía sobre la importancia de ir más allá de simplemente eliminar el plástico y optar por un consumo realmente responsable.
«El 3 de julio es una instancia para reflexionar juntos sobre qué significa una solución sostenible, qué materiales estamos realmente promoviendo, y si estamos trabajando por el cambio de hábito o solo generando otros tipos de residuos», señala Eliana Moreno, cofundadora de Unibag.
Felipe Alessandri, alcalde de Lo Barnechea, comentó: «Con esta actividad estamos avanzando en la educación, que también incluye el uso responsable de los recursos. Hoy, en el Día Mundial Sin Bolsas Plásticas, quiero destacar nuestra alianza con Unibag. Estamos impulsando un cambio profundo en nuestra comuna. Recuerdo cuando esto partió, cuando en Chile las bolsas plásticas eran las reinas del comercio. Hoy, en Lo Barnechea, nos estamos resistiendo y lo hacemos con convicción, porque es un compromiso de toda la comunidad: de las familias, de los más chicos, de los abuelos. Las bolsas reutilizables han sido una buena solución, pero hay que ser claros: no desaparecen solas. Hay que saber usarlas y, cuando ya no sirvan, disponer de ellas correctamente. Agradezco a Unibag por su compromiso y trabajo constante con nosotros. Esta es una comuna que educa, transforma y lidera con hechos concretos. Aquí en Lo Barnechea nos resistimos, educamos y actuamos.»
Según Eliana Moreno, «el uso de bolsas plásticas prohibidas por la ley se debe principalmente a dos razones: la falta de conocimiento de usuarios y tiendas sobre la Ley Chao Bolsas Plásticas y la falta de fiscalización de los municipios, que son los encargados de aplicar la ley en casos concretos.»
Una ley con impacto, pero con desafíos
La normativa prohíbe la entrega de bolsas plásticas en el comercio, incluidas las biodegradables, compostables o reutilizables que provengan del petróleo. Sin embargo, no regula qué hacer al final de su vida útil, como su reciclaje o compostaje.
Con la restricción a la venta y entrega de bolsas plásticas han surgido nuevas alternativas que, aunque apuntan a una solución más sostenible, también tienen sus desafíos:
Bolsas de papel: Son reciclables y de origen vegetal, pero siguen siendo de un solo uso.
Bolsas de algodón: Son reutilizables pero requieren mucha agua para su producción. Según la WWF, se necesitan hasta 20.000 litros de agua para hacer un kilo de algodón.
Bolsas de almidón de maíz: Son biobasadas y compostables en 180 días en condiciones de compostaje industrial. Representan una alternativa de bajo impacto ambiental y no generan microplásticos dañinos.
Moreno también menciona que otro problema es la falta de información que reciben los consumidores: «Esta escasez de claridad en la regulación se suma a la poca información que se le entrega al cliente final, lo que se traduce en generación de más residuos».
Falta de educación, fiscalización y reciclaje
Una de las principales barreras para que la ley funcione efectivamente es el desconocimiento de consumidores y comercios sobre lo que está permitido y lo que no. Esto se complica con una fiscalización municipal débil y una falta de prioridad legislativa para cerrar estas brechas.
Es urgente no solo mejorar la fiscalización, sino también adoptar una visión integral que considere todo el ciclo de vida de las bolsas reutilizables y promueva una reutilización real, más allá del mero cumplimiento.
La experiencia chilena muestra que las políticas de prohibición pueden tener un impacto positivo, pero no son suficientes por sí solas. Una transformación sostenible implica ir más allá de solo cambiar materiales: requiere cambiar modelos de consumo, fomentar la innovación local, fortalecer la educación ambiental y facilitar el acceso a soluciones realmente circulares.
Con Información de delh.cl








