Maule

El Sol es vital, pero puede causar daños: consejos para cuidar tu piel del cáncer.

Dra. Ada Brizuela González. Dermatóloga Clínica MET.

La radiación ultravioleta (RUV) que emite el sol es fundamental tanto para el ecosistema como para la salud humana. El sol desempeña un papel crucial en la regulación de los ciclos de nutrientes, el control natural de patógenos y la fotosíntesis.

Además, favorece la producción de vitamina D en nuestro organismo y está asociada al bienestar psicológico, ya que estimula la liberación de serotonina, un neurotransmisor que mejora el estado de ánimo y regula el ciclo de sueño. También se relaciona con el sistema inmunológico, lo que justifica su uso terapéutico en dermatología mediante dispositivos de fototerapia para tratar condiciones como vitíligo, psoriasis y dermatitis atópica, entre otros.

El cáncer de piel es uno de los tipos más comunes a nivel global, pero también uno de los más prevenibles. La principal causa de la mayoría de los casos es la exposición a la RUV. En países con alta radiación solar, como Chile, el riesgo aumenta, especialmente para las personas con piel clara.

Es un mito pensar que el daño solar solo ocurre en la playa o en verano. La RUV está presente durante todo el año, incluso en días nublados o fríos. Actividades cotidianas como caminar, conducir o practicar deportes al aire libre contribuyen a la acumulación de radiación solar, que impacta negativamente en el envejecimiento de la piel y en el desarrollo de lesiones precoces o cáncer de piel.

Proteger la piel no implica renunciar al sol, sino hacerlo de manera segura. El uso diario de protector solar es una de las medidas más efectivas; debe aplicarse en todas las áreas expuestas, incluso en invierno o días nublados. Se recomienda un factor de protección solar de 50+ y reaplicarlo varias veces al día.

La vestimenta también es una gran aliada; sombreros anchos, gafas de sol con filtro UV y prendas que cubran brazos, hombros y piernas ayudan a reducir considerablemente el impacto de la radiación. Usar ropa con un UPF 50+ proporciona aún más protección. También es primordial evitar la exposición directa al sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, ya que este es el periodo de mayor radiación. Aunque las camas de bronceado están en auge, la Organización Mundial de la Salud las clasifica como un factor de riesgo para el cáncer de piel.

Otro aspecto crucial en la prevención es la educación desde la infancia. Las quemaduras solares en niños aumentan notablemente el riesgo de cáncer de piel en la adultez. Enseñar hábitos responsables de protección solar desde pequeños es una inversión en salud a largo plazo.

Además, es recomendable realizar autoexámenes periódicos de la piel. Revisa tus lunares utilizando la regla del ABCDE (asimetría, bordes, color, diámetro y evolución). Consulta a un dermatólogo si tus lunares presentan asimetría, bordes irregulares, varios colores, son mayores de 6 mm, crecen rápidamente, cambian de forma o textura, sangran o pican. También deberías acudir al médico si tienes nuevas lesiones o heridas que no sanan en un mes. El cáncer de piel puede aparecer en diferentes formas y colores, y un diagnóstico temprano suele facilitar tratamientos efectivos y sencillos. Sin embargo, en casos avanzados, como el melanoma, las repercusiones en la salud pueden ser graves.

La protección solar no es solo una cuestión estética, sino una medida de salud. Aprender a convivir responsablemente con el sol es fundamental para disfrutar de sus beneficios sin poner en riesgo nuestra salud. Proteger nuestra piel hoy es una acción clave para prevenir el cáncer de piel y el fotoenvejecimiento relacionados con la RUV.

Con Información de www.diarioelcentro.cl

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