Edgardo Fuenzalida, Gerente General de la Fundación Las Rosas
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América Latina, menos del 10% de las personas que requieren Cuidados Paliativos realmente los reciben. Este faltante plantea un desafío ético crucial: antes de abordar la eutanasia, Chile debe asegurar el acceso universal a cuidados que faciliten vivir y morir con dignidad.
Los Cuidados Paliativos tienen como objetivo aliviar síntomas y proporcionar acompañamiento integral a individuos con enfermedades avanzadas, abarcando aspectos físicos, psicológicos, sociales y espirituales, siempre en colaboración con sus familias. En Fundación Las Rosas, creemos que cuidar hasta la muerte natural es un acto de amor y humanidad. La mayoría de nuestros residentes enfrenta diversas condiciones crónicas —como demencia, insuficiencia cardíaca o cáncer— además de fragilidad y aislamiento. Ante esta realidad, ofrecemos un modelo de atención integral que incluye acompañamiento espiritual, asegurando no solo confort físico, sino también paz interior y despedidas significativas.
La experiencia internacional indica que las principales razones para solicitar eutanasia no están relacionadas únicamente con el dolor físico, sino también con la pérdida de autonomía, el miedo a convertirse en una carga o el sufrimiento existencial. Nuestra labor no consiste en acelerar la muerte, sino en acompañar, cuidar y fortalecer la dignidad de cada persona.
La Ley 21.375 de Cuidados Paliativos Universales representó un avance significativo, pero actualmente necesita una implementación completa: financiamiento adecuado, formación obligatoria de profesionales tanto en pregrado como en posgrado y cobertura efectiva a nivel nacional. Solo con este compromiso podremos garantizar que cada chileno tenga el derecho a morir en un entorno libre de soledad y sufrimiento innecesario.
Con Información de www.diarioelcentro.cl








