El auge del comercio electrónico y la facilidad de operar digitalmente con proveedores internacionales ha impulsado a muchas personas y pymes chilenas a importar productos directamente desde el extranjero. Sin embargo, el proceso aún presenta barreras de conocimiento y costos variables que pueden afectar la rentabilidad de las operaciones.
“Hace diez años, la única opción para hacer transferencias internacionales era a través de bancos y actores tradicionales de remesas, que operaban con altos costos, plazos extensos y en efectivo. Hoy, el escenario ha cambiado: hay servicios digitales con tarifas convenientes y transferencias que se concretan en minutos. Aun así, para quienes nunca han hecho una operación de comercio exterior, el proceso puede ser un dolor de cabeza. Una vez superada esa primera barrera, “el proceso se vuelve bastante lógico y rutinario”, aseguran desde CurrencyBird.
Entre los factores que más influyen en los sobrecostos están los fletes y la gestión aduanera. Aunque impuestos como IVA, derechos aduaneros y seguros son costos conocidos, los precios de transporte o de los agentes aduaneros varían según el proveedor, y no tener un agente a tiempo puede significar gastos extras por almacenaje en los puertos.
La volatilidad del tipo de cambio también afecta los márgenes de ganancia. En un contexto donde la mayoría de las empresas chilenas opera en pesos, las fluctuaciones repentinas del dólar pueden alterar totalmente la planificación financiera. Para mitigar ese riesgo, existen mecanismos de cobertura, como contratos forward o la compra anticipada de divisas, que permiten asegurar costos y evitar sorpresas desagradables.
“Durante años, el dólar ha sido el rey del comercio internacional. Esto ha generado un paradigma: si haces negocios con el extranjero, facturas en dólares. Es casi un acto reflejo para muchos exportadores y freelancers”, dice Sebastián Cabezas, Content Creator de CurrencyBird.
Pymes y profesionales chilenos, comercio global
El especialista sostiene que la tecnología financiera ha cambiado este panorama, haciendo más accesible operar en monedas locales y reduciendo los costos asociados al uso de divisas extranjeras.
La realidad ha cambiado drásticamente. Hoy en día, es mucho más fácil y eficiente operar con monedas locales. Esto significa que un freelancer chileno que ofrece un servicio a una empresa en México puede recibir pesos mexicanos y convertirlos directamente a pesos chilenos.
“En la banca tradicional, las transferencias entre monedas implican pasar por el dólar estadounidense, lo cual provoca una doble o triple conversión que encarece la operación. Al operar directamente de peso mexicano a peso chileno, eliminamos ese paso intermedio, simplificando el proceso y bajando los costos de las conversiones múltiples”, explica Cabezas.
Estos cambios reflejan cómo las pymes y profesionales chilenos están participando cada vez más en el comercio global. Las nuevas tecnologías permiten acceder a servicios más ágiles y transparentes, pero conocer bien los procedimientos, calcular correctamente los costos logísticos y entender los efectos del tipo de cambio son claves para operar con eficiencia en un entorno internacional cada vez más competitivo.
Con Información de portalmetropolitano.cl








